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EDITORIAL | Carolina Mejía y el discurso que choca con la realidad de las bases del PRM

Por: Salvador Holguín, diciendo lo que otros callan


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Las declaraciones ofrecidas por Carolina Mejía en San Cristóbal, donde aseguró estar preparada para defender los valores del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y asumir el mayor reto de su vida, vuelven a poner sobre la mesa una pregunta que miles de dirigentes y militantes se hacen en silencio: ¿con qué autoridad moral puede hablar de defender las bases del partido quien, según denuncian numerosos perremeístas, les dio la espalda cuando alcanzaron el poder?

Resulta difícil escuchar a Carolina Mejía afirmar que la lucha actual es por el futuro del PRM y de la República Dominicana, cuando una gran parte de la dirigencia que trabajó día y noche para llevar a Luis Abinader a la Presidencia asegura haber sido abandonada, excluida y olvidada una vez se abrieron las puertas del Palacio Nacional.

Más sorprendente aún fue escuchar la frase: “El que luche con nosotros por la victoria merece disfrutar con nosotros de la victoria”. Para muchos dirigentes históricos del PRM, esa afirmación no solo contradice los hechos ocurridos desde el año 2020, sino que representa una de las mayores incongruencias políticas de los últimos años.

Miles de hombres y mujeres que enfrentaron persecución política, que recorrieron barrios, campos y comunidades defendiendo el proyecto del cambio, todavía esperan oportunidades que nunca llegaron. Mientras tanto, denuncian que los espacios de poder fueron ocupados por grupos privilegiados, allegados y sectores que aparecieron después de la victoria electoral.

La realidad política es terca. No basta con pronunciar discursos emotivos ni con repetir consignas diseñadas para una precampaña presidencial. Los hechos hablan más fuerte que las palabras. Y los hechos muestran un creciente descontento dentro de la base perremeísta, que siente que sus sacrificios fueron utilizados para conquistar el poder, pero no para compartir sus beneficios.

Quienes hoy pretenden presentarse como defensores de los valores del PRM deberían primero rendir cuentas ante la militancia que reclama reconocimiento, respeto y participación. Porque la memoria política existe y las bases recuerdan quién estuvo con ellas antes de llegar al gobierno y quién se alejó después de alcanzar el poder.

La política no se construye únicamente con discursos; se construye con lealtad, coherencia y gratitud. Y precisamente sobre esos tres pilares es donde muchos dirigentes consideran que Carolina Mejía tiene todavía una enorme deuda pendiente con el PRM y con quienes hicieron posible la victoria del 2020.

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