EditorialesEL EDITORIALGeneral

EDITORIAL | Grave error del Congreso: eliminar las candidaturas independientes es darle la espalda a la democracia


Escuchando artículo…

0:00 / 0:00


La decisión del Congreso Nacional de eliminar o bloquear las candidaturas independientes en la República Dominicana constituye un grave error político, institucional y democrático. Lejos de fortalecer el sistema de partidos, lo que hace es debilitarlo, cerrar las puertas a la participación ciudadana y aumentar el rechazo de una población que cada día se siente más distante de la política tradicional.

Las candidaturas independientes no son una amenaza para la democracia; por el contrario, pueden convertirse en una tabla de salvación para un sistema político que muestra claros signos de desgaste, descrédito y falta de conexión con la sociedad.

Hoy en día, miles de dominicanos, especialmente jóvenes, profesionales, emprendedores y líderes comunitarios, no se sienten representados por los partidos políticos tradicionales. No porque no quieran participar, sino porque perciben estructuras cerradas, controladas por grupos internos que no permiten la renovación ni la entrada de nuevas ideas.

Eliminar la posibilidad de que surjan candidaturas independientes es, sencillamente, cerrar una válvula de escape que el propio sistema necesita para no colapsar.

Se trata de una verdadera miopía política.
Las candidaturas independientes no debían ser eliminadas, debían ser reguladas, organizadas y limitadas dentro de un marco legal claro, para garantizar equilibrio, transparencia y orden electoral.

El Congreso tenía en sus manos la oportunidad de modernizar el sistema democrático, no de retroceder.
Podía establecer requisitos, controles, porcentajes mínimos, reglas de financiamiento y mecanismos de supervisión, pero optó por lo más fácil: proteger a los partidos y cerrar la puerta a la competencia.

Y cuando la política se protege a sí misma en lugar de proteger la democracia, el sistema empieza a perder legitimidad.

No se puede ignorar que el sistema de partidos dominicano está siendo vapuleado por la desconfianza ciudadana, por los escándalos, por el clientelismo y por la falta de renovación. En ese contexto, impedir la participación independiente no fortalece a los partidos, los debilita aún más, porque confirma la percepción de que el poder está secuestrado por una élite política que no quiere competencia.

Las candidaturas independientes podían servir para despertar entusiasmo, para motivar a una nueva generación y para obligar a los partidos a mejorar.
Sin competencia real, no hay renovación.
Sin renovación, no hay confianza.
Y sin confianza, la democracia se vacía por dentro.

El Congreso Nacional todavía está a tiempo de corregir este error histórico.
La democracia no se defiende cerrando puertas, se defiende abriéndolas con reglas claras.

Porque cuando la política le teme al pueblo, deja de ser democracia.
Y cuando se eliminan las válvulas de participación, lo que viene después no es estabilidad… es crisis.

Botón volver arriba