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EDITORIAL | ¿Quién miente entre David Collado y Carolina Mejía? Una contradicción que merece una explicación al país


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La transparencia no puede ser un discurso de campaña ni una bandera que se levanta solo cuando conviene. Cuando se trata del manejo de los recursos públicos, la verdad debe estar por encima de los intereses políticos, las aspiraciones personales y las estrategias electorales.

Hoy surge una interrogante que merece una respuesta clara ante el pueblo dominicano: ¿quién dice la verdad entre David Collado y Carolina Mejía sobre las condiciones financieras en que fue entregado y recibido el Ayuntamiento del Distrito Nacional?

Carolina Mejía ha afirmado que recibió la Alcaldía con una deuda aproximada de RD$1,300 millones. Esa afirmación, por sí sola, no constituye el problema. Lo verdaderamente delicado es que David Collado, al concluir su gestión como alcalde, sostuvo públicamente que entregaba un Ayuntamiento organizado, saneado y sin deudas.

Estamos frente a dos figuras políticas con aspiraciones presidenciales, dos dirigentes que han administrado fondos públicos y que hoy presentan versiones totalmente diferentes sobre un mismo tema de alto interés nacional.

Uno plantea que dejó una institución financieramente estable; la otra asegura que encontró compromisos económicos millonarios pendientes. Entonces la pregunta es inevitable: ¿quién tiene la razón?

El pueblo dominicano no merece dudas cuando se habla del destino de sus recursos. La transparencia exige documentos, números claros y explicaciones responsables, porque administrar dinero público no es un asunto privado: es un compromiso sagrado con la ciudadanía.

Si hubo deudas, deben presentarse las pruebas. Si no existían, también debe demostrarse con documentos. Lo que no puede ocurrir es que dos versiones contradictorias permanezcan flotando en el ambiente político sin una aclaración definitiva.

Quien aspire a dirigir los destinos de la República Dominicana debe entender que la confianza comienza por la verdad. Un país no puede construirse sobre contradicciones ni sobre informaciones confusas relacionadas con la administración pública.

Las instituciones correspondientes, los propios protagonistas y quienes tengan la documentación necesaria deben aclarar esta situación frente a la nación. Porque más allá de David Collado, más allá de Carolina Mejía y más allá de cualquier proyecto presidencial, está el derecho del pueblo dominicano a saber la verdad. En democracia, la transparencia no se negocia, se demuestra.

 

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