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Embajadora de Estados Unidos, Leah Campos, le pone freno y un bozal al deslenguado, imprudente y desenfrenado director de la DIDA, Elías Báez


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SANTO DOMINGO.– Un nuevo episodio de tensión entre la imprudencia institucional y la diplomacia internacional ha puesto en el ojo del huracán al director de la DIDA, Elías Báez, tras sus declaraciones en redes sociales, las cuales han sido ampliamente cuestionadas por su tono y alcance.

La Embajada de Estados Unidos, encabezada por Leah Campos, le puso freno y un bozal al deslenguado, imprudente y desenfrenado Elías Báez, ya que las expresiones del funcionario no solo constituyen un exabrupto público, sino que evidencian una preocupante falta de criterio, prudencia y formación en el manejo de temas sensibles de carácter internacional.

El director de la DIDA Elías Báez publicó en su cuenta de X un post refiriéndose a la embajadora de EE.UU. Leah Campos, el cual posteriormente borró de su red social, lo que confirma que le fue puesto un bozal por parte de la Embajada.

La publicación, capturada por este medio antes de ser eliminada por el funcionario Elías, expresaba lo siguiente: ​ @Eliasbaezd: «La verdad es que a la embajadora hay que enseñarle un poco su rol. 1- Puede ir a los colmadones. ​2- Puede visitar a los busca sonidos que hacen podcast. ​Pero embajadora: las declaraciones que tienen que ver con su rol de embajadora debe hacerla por vía diplomática. ​Debe ponerse a trabajar en favor de relaciones bilaterales y negocios de nuestros países. Un embajador no está para hacerse el gracioso con los ciudadanos busca sonido. Pónganse a trabajar».

La situación tomó un giro más contundente con la reacción de la embajadora de los Estados Unidos en el país, Leah Francis Campos, quien respondió con firmeza al señalar: “Si mi postura crea temor, bienvenido”, en referencia a la lucha contra el narcotráfico, dejando claro que las acciones de su gobierno no se detendrán por rangos, posiciones ni presiones. Este pronunciamiento ha sido interpretado como una respuesta directa y categórica frente a posturas que intentan trivializar o confrontar temas de alta sensibilidad como el combate al crimen organizado.

Observadores consideran que el incidente pone en evidencia la necesidad urgente de que los funcionarios públicos actúen con mayor responsabilidad, especialmente en escenarios donde están en juego las relaciones diplomáticas, la imagen del país y la cooperación internacional. Asimismo, advierten que este tipo de comportamientos proyecta una imagen negativa de la institucionalidad dominicana, generando tensiones innecesarias y debilitando la credibilidad del Estado ante actores internacionales.

El caso reabre el debate sobre la calidad, preparación y conducta de quienes ocupan posiciones clave en la administración pública, en momentos en que la República Dominicana enfrenta desafíos importantes en materia de seguridad, transparencia y relaciones exteriores.

Para el Grupo de Medios Hilando Fino, este hecho no debe ser visto como un incidente aislado, sino como una señal de alerta sobre la peligrosa normalización de conductas imprudentes en espacios donde debe primar la sensatez, el respeto y la inteligencia estratégica.

En un contexto global cada vez más complejo, la diplomacia no admite improvisaciones, y mucho menos cuando lo que está en juego es la reputación de toda una nación.

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