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Médicos utilizaron robot Da Vinci en la cirugía radical de próstata del presidente de la Cámara de Diputado Alfredo Pacheco


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SANTO DOMINGO. – «Uno no se le puede acobardar a las enfermedades. La mitad del pleito es el estado de ánimo». Con esta frase y una sonrisa en sus labios el presidente de la Cámara de Diputados Alfredo Pacheco culminó hoy su escalofriante revelación sobre su estado de salud, el cual estuvo comprometido durante 15 días en la Clínica Abreu, donde fue sometido a una cirugía radical de próstata usando el sistema del robot Da Vinci.

El alto funcionario legislativo narró ante sus colegas asambleístas, con calma y con los detalles, que su mente le ayudó a destacar los pormenores de su víacrucis luego que fuera detectada su delicada situación, que se mantuvo en bajo perfil.

«Con Dios delante este parece ser un tema superado ya por nosotros y gracias a cada uno de las manos profesionales que intervinieron. En otras palabras, estoy bien; intervenido en una cirugía bastante profunda, pero gracias a Dios, a la tecnología y las manos de los buenos médicos he tenido la oportunidad de salir de los riesgos que este tipo de circunstancias genera», expresó

Pacheco explicó que para su intervención fueron usados equipos de última generación de medicina robótica conocido como «Da Vinci», lo cual le permitió mantenerse activo en sus labores, aunque reconoció que con menos intensidad y con más pausa.

¿En qué consiste el sistema «Da Vinci»?

Según el portal icirugíarobótica.com, el sistema Quirúrgico Da Vinci es el instrumento quirúrgico más sofisticado existente. Es un robot esclavo, que obedece al cirujano a la vez que aumenta su capacidad para operar con precisión y destreza, reduciendo el temblor y proporcionando una visión excepcionalmente clara de la anatomía del paciente.

El cirujano opera sentado cómodamente en una consola manipulando los mandos del robot y obteniendo una visión tridimensional del interior del paciente.

En esta consola es posible además visualizar simultáneamente las pruebas de imagen que se realizaron antes de la cirugía, o la localización de las biopsias que resultaron positivas dentro de la próstata, para ayudar al cirujano a comprender mejor la anatomía de un tumor mientras lo opera. La consola permite también utilizar un sistema de fluorescencia que ayuda al cirujano a localizar los vasos sanguíneos, permitiendo reducir el sangrado durante las operaciones.

La comodidad del cirujano durante la intervención evita la fatiga que afectaba a muchos cirujanos que operaban de pie en operaciones largas y complejas.

Principio del formulario

Final del formulario

La consola se conecta a un potente ordenador que es el “cerebro” del robot, que proyecta en una pantalla lo que el cirujano está viendo y haciendo y que permite que los ayudantes puedan interactuar con el cirujano durante la intervención, dibujando o señalando sobre la pantalla y transmitiendo al cirujano sus impresiones sobre la misma.

Una vez que el paciente está anestesiado y se le han colocado los puertos de acceso a través de pequeños orificios de 8 mm en la piel, el robot se acopla a estos puertos y se introducen los instrumentos quirúrgicos. Estos obedecen a las manos del cirujano y le dotan de una gran libertad de movimiento, mejorando la calidad del mismo, reduciendo el temblor y aumentando la precisión.

El cirujano visualiza el interior del paciente en tres dimensiones, como si estuviera dentro, gracias a un sistema de visualización estereoscópico de alta definición que permite ampliar la imagen para poder visualizar la anatomía microscópica cuando es necesario.

El cirujano experimenta una sensación de inmersión en el procedimiento quirúrgico y llega a identificarse con el robot y a sentir que su capacidad para operar se ha visto aumentada.

 

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