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Debe preocupar a las élites las consecuencias de la desafección en la política dominicana


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Por: Greysis De la Cruz

Los datos de la Junta Central Electoral (JCE) sobre la participación y abstención de los últimos procesos electorales deben ser motivo de preocupación y análisis por las cúpulas de los partidos políticos y las élites económicas. La curva desde el periodo electoral del año 1996 al año 2024 es alarmante.

Según la JCE la abstención electoral del año 1996 fue de un 23.15%, 27.16% en el año 2000; 27.17% en el año 2004, 29.85% en el año 2008; Asimismo el 29.75% en el año 2012; el 31% en el año 2016; el 44.71% en el año 2020; y el 46% durante el año 2024.

Los datos anteriores muestran que el número de dominicanos que no ha acudido a los recintos electorales a ejercer su derecho al voto ha crecido exponencialmente en los últimos 28 años, un claro mensaje que evidencia la presencia del fenómeno de la desafección de la política.

De acuerdo con Torcal (2005) la desafección política es “aquel sentimiento de distanciamiento, desconfianza hacia el proceso político, las instituciones políticas, los políticos, pero sin cuestionar el régimen político”.

Puede manifestarse en dos áreas: La institucional y la política. La desafección Institucional es provocada por una crisis de representación, pérdida de confianza en los políticos e instituciones políticas. En el país la hemos vivido recientemente la suspensión de las elecciones en año 2020 que generó una crisis de confianza hacia el órgano electoral.

La desafección también se manifiesta en la evaluación del cumplimiento de las responsabilidades de las instituciones y políticos sobre todo cuando el ciudadano difunde de boca en boca su creencia de que la institución o empresa x no brinda un buen servicio.

La segunda área de manifestación de la desafección política es en la pérdida de interés por la política o seguimiento de la información política, la gente prefiere las informaciones de entretenimiento a través de los medios de comunicación. Y finalmente, cuando vemos el sentimiento de aburrimiento e indiferencia, que puede manifestarse en el poco apoyo a la convocatoria de mítines y que solo puede motivarse con la entrega de dádivas.

La desafección política tiene consecuencias muy negativas para la democracia dominicana, tanto en el corto como en el largo plazo, ya que su aumento podrían peligrar vectores fundamentales del sistema político democrático como la función de la representación, la participación política y el control del poder.

La apatía, el desinterés y la impotencia, fruto de la desafección política podrían acabar afectando finalmente a la capacidad de seguimiento de la dinámica política, el pensamiento crítico y el control del ejercicio del poder por los ciudadanos.

 

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