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Ni Constitución ni Ley lo permiten: en RD no existe matrimonio entre personas del mismo sexo


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Editorial de Sin Cortapisa 

En la República Dominicana se respeta la preferencia sexual de cada ciudadano, tal como lo consagra la libertad individual y el derecho a la dignidad humana. Pero una cosa es el respeto, y otra muy distinta es la violación abierta de nuestras normas. En nuestro país no está permitido el matrimonio entre personas del mismo sexo, ni por mandato de la Constitución ni por disposición de la ley.

Por eso resulta inaceptable y una afrenta al orden jurídico dominicano que el exembajador de Estados Unidos, Wally Brewster, haya vuelto a irrespetar la soberanía nacional al oficiar una boda gay en Santiago, desafiando de manera pública y provocadora el marco legal de la República Dominicana.

Ya en el pasado, cuando fue designado embajador por el expresidente Barack Obama, el pueblo dominicano y diversos sectores sociales y religiosos enfrentaron con dignidad los intentos de Brewster de imponer una agenda foránea contraria a los valores, la cultura y la legislación nacional. Hoy, con este nuevo acto, vuelve a desafiar la institucionalidad dominicana y a poner a prueba la firmeza de nuestras autoridades.

El gobierno del presidente Luis Abinader debe ser claro, categórico y enérgico: en la República Dominicana no hay matrimonio entre personas del mismo sexo, y ningún extranjero, exdiplomático o activista tiene derecho a pisotear nuestras leyes.

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