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No fue solo Maduro: Los presidentes y líderes capturados por Estados Unidos mientras aún gobernaban


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Santo Domingo. –La supuesta captura de Nicolás Maduro, anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump, reavivó un debate poco frecuente pero de alto impacto en la política internacional: los casos en los que Estados Unidos ha detenido a jefes de Estado o líderes políticos mientras aún ejercían el poder.

Según afirmó Trump en su red social Truth Social, fuerzas estadounidenses habrían capturado al mandatario venezolano tras una intervención militar “a gran escala” en Venezuela. De confirmarse, el hecho colocaría a Maduro dentro de una lista excepcional y reducida de gobernantes detenidos por Estados Unidos o fuerzas aliadas durante conflictos armados, invasiones o crisis diplomáticas extremas.

A lo largo de la historia moderna, estos episodios han sido raros y polémicos, marcando puntos de quiebre en el derecho internacional y las relaciones entre Estados.

 

Manuel Antonio Noriega (Panamá, 1989–1990)

El caso más emblemático en América Latina es el de Manuel Antonio Noriega, jefe de Estado de Panamá a finales de los años 80. Tras años de colaboración con la CIA, fue acusado por Estados Unidos de narcotráfico, lavado de dinero y crimen organizado.

El 20 de diciembre de 1989, Estados Unidos invadió Panamá. Noriega fue capturado el 3 de enero de 1990 y se convirtió en el primer mandatario extranjero juzgado en tribunales estadounidenses. Murió en 2017.

Saddam Hussein (Irak, 2003)

El dictador iraquí Saddam Hussein fue capturado el 13 de diciembre de 2003 por tropas estadounidenses durante la Operación Amanecer Rojo, mientras aún era considerado el gobernante de Irak.

Aunque no fue juzgado en Estados Unidos, fue entregado a un tribunal iraquí establecido tras la invasión y bajo supervisión estadounidense. Fue ejecutado en 2006.

Karl Dönitz (Alemania, 1945)

Tras el suicidio de Adolf Hitler, Karl Dönitz asumió brevemente como jefe del Estado alemán. Fue arrestado por las fuerzas aliadas —incluido Estados Unidos— luego de la rendición alemana.

Fue juzgado en los Juicios de Núremberg y condenado a 10 años de prisión.

Hudson Austin (Granada, 1983)

En el Caribe, el general Hudson Austin lideró el Consejo Militar Revolucionario de Granada tras el asesinato del primer ministro Maurice Bishop.

El 25 de octubre de 1983, Estados Unidos invadió la isla, lo derrocó y lo capturó mientras aún ejercía el poder. Posteriormente fue juzgado por tribunales locales.

Liliʻuokalani (Hawái, 1893)

La reina Liliʻuokalani, última monarca del Reino de Hawái, fue depuesta y arrestada por fuerzas estadounidenses en 1893 durante una crisis política vinculada a intereses económicos extranjeros.

Su arresto marcó el inicio del proceso que culminó con la anexión de Hawái a Estados Unidos.

Jean-Bertrand Aristide (Haití, 2004)

El presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide fue sacado del poder en 2004 en medio de una rebelión armada y una intervención internacional liderada por Estados Unidos. Aunque Washington sostiene que fue evacuado por seguridad, Aristide denunció haber sido forzado a abandonar el país, lo que mantiene el caso como uno de los más controvertidos.

Emilio Aguinaldo (Filipinas, 1901)

Durante la guerra filipino-estadounidense, Emilio Aguinaldo, líder del gobierno revolucionario filipino, fue capturado por fuerzas estadounidenses en 1901, poniendo fin al gobierno insurgente que encabezaba.

Nicolás Maduro (Venezuela, 2026 – caso en discusión)

Según la versión difundida por Donald Trump, Nicolás Maduro habría sido capturado el 3 de enero de 2026 tras una operación militar estadounidense en Venezuela.

De acuerdo con esa narrativa, Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos relacionados con narcoterrorismo, en un caso que aún genera reacciones y cuestionamientos a nivel internacional.

Un patrón excepcional en la política internacional

Los registros históricos muestran que la captura de líderes en funciones por parte de Estados Unidos es un hecho extraordinario, reservado para escenarios de guerra, invasiones o rupturas diplomáticas extremas.

Aunque cada caso presenta contextos distintos, todos comparten un elemento clave: la detención ocurrió mientras los líderes aún ejercían el poder, convirtiéndolos en excepciones dentro del orden diplomático y jurídico internacional.

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