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EDITORIAL l El ex presidente Hipólito Mejía habla claro a David Collado: en política no se hace moño sin espejo…


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Hipólito Mejía no improvisa. Cuando habla, marca territorio. Y esta vez volvió a hacerlo dejando un mensaje tan criollo como demoledor: hay quienes se están haciendo el moño antes de tiempo… y pueden quedarse esperando.

El dardo, aunque lanzado sin nombre propio, tiene destinatario claro. David Collado representa hoy la figura más visible, más mediática y mejor posicionada del PRM en la conversación sucesoria. Pero Hipólito —viejo zorro de la política dominicana— recuerda algo que muchos prefieren ignorar: la política real no se decide en redes sociales ni en encuestas complacientes.

En el PRM nadie hereda el poder por aplausos digitales. Aquí se gana con estructura, con lealtades construidas, con historia partidaria y, sobre todo, con el visto bueno de quienes aún mueven las fichas detrás del telón. Y Hipólito es uno de ellos.

El mensaje es incómodo, pero necesario: el relevo no será automático. El poder no se regala y mucho menos se entrega por simpatía o marketing político. El que crea que ya llegó, puede terminar viendo pasar la oportunidad desde la acera.

Lo que Hipólito está diciendo —con su estilo rudo pero honesto— es que el PRM todavía no ha decidido, y que los pesos pesados no están dispuestos a que el partido sea conducido por la prisa, la vanidad o la percepción fabricada.

En política, como en la vida, el que se adelanta sin consenso suele quedarse solo. Y cuando eso pasa, el moño se cae… y el espejo también.

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