
Analizando noticia con IA…espere un momento
RESUMEN
En política no hay memoria corta… hay conveniencia larga.
Cuando Luis Abinader estaba en la oposición, lanzó críticas y cuestionamientos contra la permanencia de Héctor Valdez Albizu como gobernador del Banco Central de la República Dominicana. Se habló de ciclos agotados, de necesidad de renovación, de cambio institucional. Se vendió la idea de que el país necesitaba sangre nueva en áreas clave del Estado.
Pero llegó al poder.
Y lo que en campaña parecía urgente sustituir, en el gobierno se convirtió en pieza clave que mantener. No solo lo ratificó en el cargo, sino que además lo condecoró por su trayectoria.
¿Y entonces?
La política, compay… la política.
Porque la estabilidad macroeconómica no se improvisa. Porque los mercados no creen en discursos de tarima, sino en señales claras. Porque cuando se llega al Palacio Nacional, se descubren responsabilidades que desde la oposición no siempre se comprenden.
Vale recordar que fue Joaquín Balaguer quien designó por primera vez a Valdez Albizu el 31 de agosto de 1994. Desde entonces, su permanencia ha atravesado gobiernos de distintos colores: reformistas, peledeístas, perremeístas. Eso no es casualidad; eso es cálculo político y confianza técnica.
Entonces surge la pregunta incómoda:
¿Era mala su gestión cuando se estaba en la oposición y buena cuando se asumió el poder?
¿O era simplemente discurso político para conquistar votos?
¡EL CAMBIO!, decían.
Y el cambio llegó… pero no necesariamente donde se prometió.
Esta no es una defensa ni un ataque. Es una radiografía de la política dominicana: lo que ayer era criticable hoy es condecorable; lo que ayer era “continuismo”, hoy es “estabilidad”.
La política, compay, no es blanco y negro. Es interés, circunstancia y oportunidad.
Y el que no entienda eso… que siga creyendo en discursos de campaña.
