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EDITORIAL | Cuando el deber ciudadano no alcanza, el compromiso de RD Vial y MOPC marca la diferencia


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En la República Dominicana de hoy, donde muchas instituciones se escudan en tecnicismos, competencias y límites burocráticos para no actuar, surgen excepciones que evidencian una verdad incómoda: el problema no es la falta de funciones, es la falta de voluntad.

El caso del director de RD Vial, Hostos Rizik, en coordinación con el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), encabezado por el ministro Eduardo Estrella, es un reflejo claro de esa realidad. Sin que le corresponda directamente, han asumido la recogida de basura en importantes arterias del país como la autopista Duarte, la 6 de Noviembre y Las Américas. Y eso, más que una acción operativa, es un mensaje contundente al Estado dominicano.

Pero esta intervención también tiene una causa que no se puede ignorar: la irresponsabilidad ciudadana. A diario, cientos de personas lanzan basura en avenidas, calles, autopistas, autovías y circunvalaciones, convirtiendo estos espacios en focos de contaminación. Ante esta práctica, RD Vial se ha visto en la obligación de intervenir para corregir una conducta que pone en riesgo la salud del pueblo dominicano, además de afectar la seguridad vial y el entorno.

Porque mientras unos discuten de quién es la responsabilidad, otros simplemente resuelven.

La acumulación de desechos en nuestras carreteras no es solo un problema estético; es una amenaza a la salud, a la seguridad vial y a la imagen de un país que intenta proyectarse como destino turístico y como nación organizada. Sin embargo, por años, esa realidad ha sido ignorada, diluida entre instituciones que se pasan la pelota unas a otras.

Lo que hacen Rizik y Estrella deja al descubierto una verdad que muchos no quieren admitir: cuando hay gerencia, hay resultados. Cuando hay compromiso, no hay excusas.

Pero este caso también obliga a una reflexión más profunda. ¿Por qué tiene que ser una institución la que asuma funciones que otras han abandonado? ¿Dónde están los responsables naturales de la limpieza, del orden, de la planificación? ¿Hasta cuándo el país dependerá de iniciativas institucionales extraordinarias para resolver problemas estructurales?

No se trata de aplaudir lo extraordinario como si fuera lo normal. Se trata de exigir que lo correcto deje de ser una excepción.

La gestión pública no puede seguir operando bajo el esquema de la indiferencia selectiva. Cada institución debe asumir su rol con responsabilidad, eficiencia y sentido de urgencia. Porque cuando el Estado falla en lo básico, es la ciudadanía la que paga las consecuencias.

Hoy, RD Vial y el MOPC dan un paso al frente. Mañana, los demás tendrán que rendir cuentas.

Porque en este país, lo que debería ser norma no puede seguir siendo noticia.

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