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RESUMEN
Santo Domingo.– Crece la indignación, el desencanto y la frustración dentro de las bases del Partido Revolucionario Moderno (PRM), mientras dirigentes y colaboradores históricos de esa organización responsabilizan directamente a José Ignacio Paliza, Carolina Mejía, Deligne Ascención y a la mayoría de los funcionarios del gobierno del presidente Luis Abinader del desplome político que hoy coloca al partido oficialista en apenas un 30.4 % de simpatía en el electorado dominicano.
Las críticas son demoledoras y apuntan a un mismo problema: el abandono, desprecio y marginación de las bases perremeístas que dejaron “el forro en la calle” para conquistar el poder y producir el cambio prometido al pueblo dominicano.
Según denuncian dirigentes del propio PRM, una vez llegaron al gobierno, muchos funcionarios cerraron las puertas, dejaron de recibir llamadas, ignoraron mensajes y actuaron con arrogancia, olvidándose de quienes caminaron los barrios, defendieron el proyecto político y enfrentaron al poder para lograr la victoria electoral.
“Traicionaron a las bases, a los aliados y a los colaboradores que se sacrificaron por el cambio. Después que llegaron al poder, los botaron como un ‘vagazo’ al zafacón de la basura”, expresan dirigentes disgustados con la dirección oficialista.
Las denuncias sostienen que el PRM ha cometido el mismo error histórico de otros partidos que, al llegar al poder, sustituyeron su militancia por figuras oportunistas y sectores que nunca trabajaron por la organización, provocando descontento, divisiones internas y una peligrosa desconexión con el pueblo.
El malestar interno sigue creciendo y muchos advierten que, si la alta dirigencia del PRM no rectifica el rumbo, escucha las bases y recupera la esencia del partido, el desgaste político podría convertirse en una crisis aún más profunda de cara a las elecciones del 2028.
Mientras tanto, en las calles y en las estructuras políticas del oficialismo, cada vez son más los que afirman que el verdadero enemigo del PRM no está en la oposición, sino dentro del propio gobierno y de una dirigencia que, según denuncian, se olvidó demasiado rápido de quienes los llevaron al poder.
