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Agricultura requiere Préstamos ascendentes a RD$74.2 mil millones

Santo Domingo.  -El financiamiento en el sector productivo agropecuario es fundamental para alcanzar buenos rendimientos y calidades adecuadas.

Porque el 76% de los productores dominicanos no cuentan con recursos propios para ejecutar una agricultura sustentada en investigaciones comprobadas.

Con tecnologías que orienten una preparación de suelos bajo métodos modernos, materiales de siembra certificados, controles de plagas y enfermedades, de hierbas, laborales culturales apropiadas, recolecciones y almacenamientos que reduzcan las pérdidas comunes y procesamiento que aporten mayores valores agregados.

Pues el fin es garantizar precios asequibles al nivel de ingresos de los consumidores locales y competir exitosamente en el mercado internacional.

En este contexto, la agricultura dominicana requiere elevar el financiamiento de RD$44.2 mil a RD$74.2 mil millones anuales, equivalente al 11.34% del crédito de todos los sectores de la economía nacional.

Sin embargo, ese financiamiento global agropecuario fue de RD$27.0 mil millones en el 2012, subiendo a RD$44.2 mil millones en el 2019, gracias a que el impulso provocado por el aumento extraordinario en los desembolsos del Banco Agrícola fue de un 360.7%, al subir de RD$6.0 mil en el 2012 a RD$21.8 mil millones en el 2019.

(No me refiero al año 2020 porque fue un período anormal, debido a Covid-19).

Entonces, el poner en práctica un plan de desarrollo agropecuario, pesquero y forestal, que influya el desarrollo rural, como modelo de avance, necesita que la cartera de financiamiento sea elevada en un mínimo del 60.0%, inyectando más recursos al Banco Agrícola, con la idea de llevarlo a RD$36.5 mil millones.

Además, implementando fórmulas que activen la banca privada, garantizándole con el Seguro Agropecuario, que no serán perjudicados por los efectos del riesgo natural de la agropecuaria y cubriéndole un porcentaje en la tasa de interés.

La idea es que el sector privado agregue unos RD$15.0 mil millones a la agropecuaria.

Así llegaríamos a los RD$74.2 mil millones anuales.

Dentro de ese valor, están incluidos los fondos necesarios, en financiamiento, de los proyectos del sector reformado, que ascendió a RD$10,260,036 millones en el 2020.

La Reforma Agraria

Por sus propios orígenes, los proyectos agrarios necesitan del respaldo crediticio del Estado.

Y es que los parceleros surgieron de ser “echa días”, o campesinos sin tierra, es decir, sin empleos, a productores cuyos ingresos estarían sujetos al alcance de excelentes cosechas o crianzas, con buenos precios.

Por eso, su desarrollo como unidades productivas, está en consonancia del financiamiento aplicado en costos de producción estrictamente elaborados, acorde con las condiciones de la tierra, el clima, las exigencias de los cultivos y las novedades surgidas en los centros de investigación.

A costo del año 2020, la reforma agraria requirió RD$10,260,036.0 millones, de los cuales RD$6,166.0 millones fueron demandados por los cereales; RD$1,204.2 millones las hortalizas, RD$494.1 millones los frutales, y así los demás grupos de rubros.

Estos montos estuvieron planificados mayormente en las gerencias La Vega, San Francisco de Macorís, Nagua, Montecristi, San juan de la Maguana y otras.

Considero que con el proceso de titulación que se ha estado llevando a cabo, es posible obtener mayores préstamos en la banca privada, y que el gobierno involucre a fondo al Banco de Reservas.

Porque el financiamiento estatal a los proyectos agrarios ha determinado, en gran medida, el éxito y la retranca de la reforma agraria, puesto que, repito, la banca comercial y múltiple no financia a este subsector.

En lo que respecta al crédito informal, hay que precisar que si bien los productores lo reciben como una salida salomónica, al final se convierten en una vía de traspasar ganancias desde los parceleros a los intermediarios.

Esto se trata en realidad de un adelanto (el préstamo) a la futura y una venta obligada de la cosecha, debido a que en el mismo va el el acuerdo un precio determinado, que por lo común es inferior al precio que estaría en el momento de la transacción.

También el alcance del crédito a los proyectos agrarios ha sufrido mucho con la inflación, en ocasiones desmedidas.

Mientras que los precios de los productos a nivel de finca han tenido un ritmo ascendente tan lento que no compensan el ensanchamiento de los costos, lo que hace más necesario elevar los valores de los préstamos e introducir medidas que garanticen la rentabilidad.

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