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Así no, ministro de la Presidencia, José Ramón Peralta…

Por: Orlando Jorge Mera

El pasado lunes 6 de abril, el periódico Hoy, en su acertado editorial, sostuvo que “hubiese sido un gran gesto de equilibrio político” que el gobierno del PLD hubiese aceptado el hospital temporal que ofreció nuestro candidato presidencial, Luis Abinader, para ayudar a los pacientes infectados con el Covid-19.

Aquel acto de rechazo fue el reflejo más importante de la ausencia total de voluntad que tiene el gobierno y el presidente Danilo Medina.

Cuando sí aparece la voluntad es cuando se trata de promover la alicaída candidatura de su aspirante, quien incluso ha roto el régimen de toque de queda para recibir y canalizar supuestas donaciones, sin tener ninguna condición extraordinaria más que la de ciudadano, dado que ya no es ministro ni ocupa posición alguna en el tren gubernamental. Para colmo de males, el ministro de Salud Pública, Rafael Sánchez Cárdenas, se trasladó hacia las instalaciones del exministro para recibirlas de manera “oficial”.

El propio personero de Salud Pública, al ser cuestionado en días recientes por el exacerbado sobreprecio en los contratos adjudicados a empresas para que suplan al gobierno en materiales de protección sanitaria, reaccionó molesto, justificando dicha barbaridad bajo la premisa de que, en coyunturas extraordinarias, el costo de los productos nunca será igual que en tiempos normales.

¿Cabe dicha argumentación para explicar por qué los precios se inflaron hasta cuatro veces su valor original, y que dichos contratos se hayan hecho en favor de compañías como constructoras, cuyos dueños tienen evidentes lazos con el oficialismo, que nada tienen que ver con el rubro médico?

Todo lo anterior, ha tomado lugar en medio de un contexto delicado, de crisis sanitaria, con consecuencias ya visibles en lo económico y social, ante lo cual, el gobierno parece más preocupado por rescatar la figura electoral de su candidato, hundido en todas las encuestas creíbles de opinión, y en ralentizar cualquier medida sugerida por otros sectores del país, como nuestra colectividad, el Partido Revolucionario Moderno, procurando siempre predicar una cosa y practicar lo opuesto.

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