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Danilo Medina en la Presidencia del PLD, significado real para el PRM

Por: Daygorod Fabián

Luego de varios meses, se cumplió lo que ya todos sabían: Danilo Medina sería el presidente del PLD. El único óbice que lo detenía era Leonel Fernández, pero este salió del PLD y colaboró con la salida del mismo del poder.

Lo siguiente sería analizar qué implicaciones políticas esto tendría. Lo más reciente es Danilo Medina, por lo que el ojo acusador de la justicia picará cerca con la bola en esa cancha, como efectivamente se ha estado haciendo.

Pero también el principal referente de comparación es el gobierno anterior. Esto obliga a las autoridades existentes a actuar en varias direcciones: el clientelismo que desean las bases del PRM, frenar el caño de la corrupción y romper los maleficios políticos que dejan al PRM, antiguo PRD, con solo un periodo y para su casa.

No es tarea fácil, ya que el país fue recibido en doble quiebra: el saqueo de las arcas públicas y la pandemia.

El PRM falsamente ha concebido la idea de que el PLD ya murió y que está inhabilitado de opinar, hacer oposición o cuestionar a las autoridades actuales.

Parece que olvidan que el PLD salió del poder con tal caudal de recursos económicos, que les permite hacer oposición que en verdad harán.

Me refiero a que el PLD no hará una oposición ética y constructiva, tendente a convencer al público de quien es mejor opción para gobernar.

El PLD apostará al caos, financiará el desorden y hará todo lo posible por utilizar los resortes de poder, con los que aún cuenta, para torpedear el gobierno de Luis Abinader.

El PRM debe de saber que sacar un partido del poder no es dejarlo sin poder. Durante 16 años el PLD hizo rica a mucha gente, ascendió a muchos militares y estos a su vez acumularon grandes fortunas por lo que es fácil intuir a quien responderán, éstos, a la hora de la verdad.

Básicamente Luis Abinader aún gobierna con el enemigo.

Con esto no decimos que haya una tabla rasa de los servidores públicos y mandos militares, pero sí que sepa manejar el desorden que vendrá dentro de poco.

Para ello el presidente necesita obligatoriamente gobernar con su gente, con las bases de su partido, con los mandos medios del mismo.

Un partido inhabilitado moralmente no es un partido inhabilitado políticamente, no deben confundir estos dos conceptos que son diametralmente diferentes.

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