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Elías Serulle afirma que la transformación de la ley orgánica de la Policía Nacional no funciona

Santo Domingo.- El diputado Elías Serulle afirmó que la transformación de la Ley orgánica de la Policía Nacional no funciona, y que en sus 14 años de labor legislativa tiene como tarea pendiente reformar el sistema de seguridad ciudadana y fortalecer la defensa de la nación ante las amenazas que ésta enfrenta. Recientemente, sometió ocho proyectos de leyes en esa dirección. Con estas iniciativas, entiende, que la ciudadanía se encaminaría a recuperar la paz, sin sacrificar el derecho a la libertad que debe tener cada ciudadano.

El legislador, además, ve con preocupación el control fronterizo en la coyuntura actual que vive el vecino Haití. “Ahora mismo las Fuerzas Armadas deberían estar estudiando la realidad armamentista que Haití está organizando, la verdadera amenaza contra la República son otros estados, no solo el haitiano”. Es por esto que se opone rotundamente a que los militares se involucren en patrullajes mixtos contra la inseguridad ciudadana, pues su misión es la defensa del Estado. Plantea una reorganización del Ejército y la Armada en la frontera e inyección económica en la zona, que pueda garantizar que las fronteras marítimas y terrestres estén a salvo.

Usted sometió un conjunto de ocho leyes en materia de seguridad, ¿podríamos enumerarlas?

Está la de la Defensa Nacional, de seguridad Ciudadana, la que crea la Carrera Policial, la que crea el Régimen Disciplinario del policía, ley que crea el Sistema Nacional de Inteligencia, así como la reforma a las leyes de gobernadores, de seguridad pública y servicio policial y la que modifica el Sistema de Emergencia 9-1-1. Yo pretendo que estas leyes se aprueben y que el correcto ejercicio de ellas lleve al país a tener un código que abarque todo.

De estas iniciativas, ¿cuál estaría a la cabeza?

La seguridad tiene distintos componentes de planificación operativa. Iniciamos por el de defensa y seguridad nacional. Esta ley crea la figura del asesor especial con rango de ministro del presidente de la República en materia de seguridad, también fuerzas especiales para combates de amenazas con escala nacional contra el Estado. La defensa hoy día tiene una parte política importante, porque la gestión política evitaría mañana una confrontación bélica que es lo que le corresponde a las Fuerzas Armadas.

¿Debería la nación estar preocupada por el retiro de la Minustah de Haití? ¿A eso se refiere con amenaza a escala nacional?

Una de las grandes amenazas que tenemos es que nos van invadiendo poco a poco y de repente tienes una comunidad. Y ¿Quién nos está cuidando de ese tipo de amenaza? El Estado debería estar preocupado por la reorganización armamentística de Haití. Tenemos unos vecinos en una nación casi anárquica, educados militarmente como si la mitad de la isla les pertenece, entonces eso es una amenaza real contra el país. El Gobierno debe tener una unidad, en este caso Cancillería, que esté trabajando el tema diplomático entre los dos países. Mientras que el Ejército debería reorganizar su estructura interna de manera que la frontera tenga un mayor nivel de vigilancia. Pero para que sea correcta, el Gobierno dominicano debe intervenir financieramente la frontera, para que sea un lugar habitable correctamente, no con las carencias que tiene hoy día, elevar la calidad de vida en la frontera para que el Ejército pueda cuidar la frontera terrestre y la Armada, que cuide la marítima que es la más débil.

¿Por qué entiende que han fracasado los planes de seguridad ciudadana que se implementan desde el Estado?

Las políticas de seguridad ciudadana fracasan porque se hacen en base a voluntad de hombres y no de leyes. La ley de reforma policial, que aprobamos hace un año, advertimos que no iba a funcionar, porque no afecta las estructuras que hacen daño. A un año de aprobarla, tenemos los militares en la calle, porque no funcionó la ley. El militar no debe estar en patrullaje mixto, solo debe salir a la calle cuando hay una condición de amenaza extrema a la estabilidad del Estado o una amenaza exterior que se haya organizado con la finalidad de destruir el esquema democrático. Con esto que estamos sometiendo, procuramos, que nunca más, a menos que surja una revuelta nacional organizada que se convirtieron en una amenaza nacional, se deberían meter los militares en las calles. Para lo demás, la Policía lo que debe tener es una estructura.

Con estas leyes, ¿a quién le correspondería el diseño y ejecución de las políticas de seguridad?

Estas leyes diseñarán todo el esquema. La parte operativa sí le corresponde a los designados por el Poder Ejecutivo. Con esa composición, sobre todo con la ley de gobernadores, tendremos autoridades medias a cargo de una responsabilidad que hoy día no está organizada.

La ley de gobernadores, ¿qué tiene que aportar en materia de seguridad?

No tenemos por ley una respuesta ciudadana en los gobernadores y los alcaldes de cuál es el nivel de inversión del Estado en materia de seguridad en su provincia. Ni cual es el número de destacamentos o miembros del orden que tienen en su demarcación.

¿Y qué aportaría la ley de seguridad ciudadana?

Esta es la que crea el balance entre el poder político y el ciudadano. Creará el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana, para poder crear los consejos de seguridad provinciales. Estará presidido de manera ejecutiva por el ministro de Interior y Policía. La ley le otorga al Consejo la responsabilidad de las investigaciones internas de la Policía, también velará porque la conducta individual y colectiva de la Policía esté enmarcada en los parámetros que la ley le permita. Así como una fiscalización en el presupuesto de ejecución de la entidad. La institución que solicite el servicio de policías deberá cargar con el costo en el presupuesto.

De estas leyes, hay dos que regulan directamente el policía, ¿cuáles avances representa?

La ley de carrera policial crea un sistema de educación, que le permite a ese joven que llega con 16 años formarse dentro de esa institución. Entonces, creamos la ley de Régimen Disciplinario del Policía para que los atractivos que creamos en la de carrera tengan una compensación disciplinaria, pero que además no quede a la autoridad del de mayor rango. Con esta ley le damos al policía sus barandas de delimitación, para cuando esté ejecutando una acción sepa que tiene protección.

¿Cree usted que con la aprobación de estas dos iniciativas, se disminuirán la inclusión de policías en hechos delictivos?

Sí. Porque el discurso de la inclusión de policías en actos dolosos no puede quedarse en lo económico. Es cierto que el policía debe ganar más dinero, por lo que planteamos que el servicio policial debe ser de 8 horas y que cualquier hora adicional, debe pagarse como hora extra, eso mejorará su salario. Pero también depende de la formación. Con esta ley se desarrollará todo un sistema de profesionalización del ciudadano que se involucre en la Policía.

Pero estas leyes que propone es contraria a la actual ley orgánica de la Policía, ¿o no?

La anularía por completo. La ley orgánica de la Policía crea desobediencia en el cuerpo, porque los policías no han dejado de trabajar en otras áreas, porque es injusto que en sus horas o días libres no puedan dedicarse a otra cosa. La ley no constituyó una transformación a la Policía, no funciona, porque la transformación debe ser desde la formación, en la concepción de cómo se origina un policía, creando un sistema de educación y garantías de futuro. Tenemos una responsabilidad como país de construirle una carrera al ciudadano que se involucre con la policía y eso es lo que proponemos.

Seguridad

El militar está entrenado para combatir el enemigo del Estado. Con estas leyes, los militares no deberían estar nunca más en las calles”.

 

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