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En Texas ejecutan mediante inyección letal al hispano John Henry Ramírez por asesinato ocurrido en 2004; ejecutado fue acompañado de su pastor

Henry Ramírez asesinó de 29 puñaladas a un hombre de 46 años, con 9 hijos y 14 nietos

Washington. – El estado de Texas llevó a cabo la ejecución con la inyección letal de John Henry Ramírez por un asesinato ocurrido en 2004 y permitirá que lo acompañe su pastor después de que el Supremo de Estados Unidos lo ordenara.

 

El caso Henry Ramírez cobró notoriedad cuando el reo apeló al Supremo el reclamo de que se permitiera a Dana Moore, el pastor de su Iglesia Bautista en Corpus Christi, estar presente en la sala de ejecución, orar en voz alta y tocarlo durante el proceso.

 

El Tribunal Supremo dictaminó que Texas había violado la libertad religiosa de Ramírez, condenado en 2008 por el asesinato a puñaladas de Pablo Castro, al negarle dicho permiso.

 

La ejecución de Ramírez, de 38 años, se había postergado en tres ocasiones y se llevará a cabo a pesar de las objeciones del fiscal de distrito del condado Nueces, Mark González, quien se opone a la pena de muerte.

 

Según los documentos del juicio, cuando se encontraron con Castro, un empleado de un almacén de Corpus Christi, de 46 años, con 9 hijos y 14 nietos, Ramírez le asestó al menos 29 puñaladas.

 

Castro y sus cómplices huyeron del sitio llevándose 1.25 dólares, que es todo lo que Castro tenía consigo.

 

Más tarde Ramírez y las dos mujeres llevaron a cabo otro robo y estaban a punto de cometer un tercero cuando la Policía los localizó.

 

Las mujeres fueron arrestadas, pero Ramírez escapó a México, donde logró evadir a las autoridades por más de tres años hasta que lo capturaron cerca de la frontera con EE.UU. en febrero de 2008.

 

Desde que se restableció en 1973 la pena de muerte en Estados Unidos, 1,548 personas han sido ejecutadas y hay actualmente 2,414 condenados a muerte que esperan la ejecución.

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