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Expertos vaticinan severos problemas de nutrición infantil tras reducción en las mesas del pueblo dominicano a causa de la crisis económica ocasionada por el Covid-19

Santo Domingo.- El 50.8 % de la población más pobre de República Dominicana ha reducido la cantidad de alimentos que sirve en la mesa, el número de comidas que consume por día o ha pasado días enteros sin comer.

Así lo pone de manifiesto la encuesta Red Actúa que midió los efectos socioeconómicos de la pandemia covid-19 en 18 distritos municipales del país y que sirve de argumento a Marión Pagés, presidenta del Consejo de Asesores de Visión Mundial, para alertar a las autoridades acerca de la amenaza de desnutrición que afecta a numerosas familias dominicanas.

A Pagés le preocupa que la falta de una adecuada alimentación en muchos hogares pobres se desborde y tome desprevenido al sistema de protección y atención a la niñez dominicana, cuyos actores deberían actuar de manera coordinada para “simplificar procesos que garanticen una atención más efectiva a los niños”.

Sugirió la conformación de un organismo para dar seguimiento a los lactantes, menores y adolescentes, desde una óptica multidisciplinaria.

“Tenemos que ver cómo nosotros, como país, armamos una comisión o un grupo de personas interesadas en reestructurar la atención y el desarrollo de la niñez, que ha sido uno de los sectores más vulnerables de la pandemia”, explicó.

Sostuvo que, si bien es cierto que el fenómeno del contagio del virus encontró a los dominicanos inmersos en una serie de cambios, no lo es menos que “es hora de pensar cómo unimos esfuerzos, tanto a nivel gubernamental como empresarial e internacional, para evitar que las comunidades queden abandonadas en medio del problema de alimentación que ya se vislumbra”.

La Encuesta sobre Impacto Socioeconómico del covid-19, realizada bajo el liderazgo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, revela que el 50.8 % de los hogares pobres del país padece de carencias severas de alimentación.

De los 6,359 hogares entrevistados, 37.3 % ha reducido la porción o cantidad de alimentos servidos; 26.8 % ha disminuido el número de comidas por día y 3.7 % ha pasado días enteros sin comer.

Cuando se le preguntó qué necesitarían para recuperar los niveles de bienestar que tenían previo a la pandemia, un 71.9 % de los hogares respondió que requería alimentos.

A la falta de comida, seguía la carencia de salud y medicamentos, requerido por el 36.5 % de los entrevistados; ingresos, trabajo y negocio, reportado por un 28 % y que los niños pudieran retornar a la escuela, demandado por un 15.2 %.

Efectuada del 30 de junio al 28 de julio de 2020, la encuesta se realizó con la participación de Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Programa de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (Onusida) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa).

A juicio de Marión Pagés, los resultados que arroja la investigación evidencian que las secuelas de la pandemia se sienten especialmente en los estratos más pobres, donde la incertidumbre no es exclusiva de los padres, sino que incluye también a niños y adolescentes.

De acuerdo con la encuesta, al 76,7 % de los hogares pobres le preocupa no tener alimentos suficientes; 45.8 % ha cambiado su alimentación por artículos más baratos y 40.8 % utiliza el crédito o la donación de artículos alimenticios para llevar comida a su hogar.

Visión Mundial: con los oídos puestos en la niñez

Con más de 30 años en el país, Visión Mundial es una organización cristiana que trabaja junto a las familias y comunidades para propiciar un bienestar integral de los niños, niñas y adolescentes.

Actualmente, opera en 15 provincias del país y tiene presencia en 387 comunidades a través de programas de protección infantil, prevención de abuso y violencia sexual en las comunidades, crianza con ternura y educación, mediante clubes de lectura, liderazgo estudiantil y trabajo con las asociaciones de padres, madres y tutores.

De acuerdo con la entidad, su impacto alcanza ya a 50,216 niños, niñas y adolescentes dominicanos.

Para Marión Pagés, “la situación de la niñez en el país es un reflejo de si el liderazgo está poniéndole caso a esa generación de relevo”. “En la niñez está el futuro del país. Por eso, nos preocupa que no se preste la debida atención a sus problemas”, comentó, tras insistir en la necesidad de que los organismos rectores del sistema de protección de la niñez hagan un levantamiento de las distintas actividades que realizan las instituciones que trabajan con menores y definan una estrategia para coordinar una atención más eficaz y acertada para los niños del país.

 

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