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Hacer dinero: Lo Que Más Importa!

Por: Félix Julián Padilla

Lo que más importa es hacer dinero. Pero más importante aún, hacer dinero rápido, y coger al otro de tonto, aunque se oye mejor otra palabra, busquela en su propio diccionario.
La gente no está dispuesta a pagar el precio por el éxito. Y ha confundido la felicidad que da luchar por algo bueno y conseguirlo con esfuerzos.

Los valores han cambiado. La sociedad post moderna no está interesada en seguir demostrando que es útil el conocimiento, luchar por ideales, guardar preceptos y principios, mostrar valores de integridad, que se puede aprender y enseñar, que se puede ayudar a construir un mundo
mejor.

Ser una buena persona ya no es importante. Ahora lo que importa es tener. Tener más.
Aparentar más. Competir de forma brutal con el otro para demostrarle que soy exitoso. Y soy
exitoso porque tengo. Y no importa a qué precio.

Basado en este paradigma, mucha gente, muchos gente y seudo profesionales no son capaces
de ofrecer sus servicios de forma honesta. Ni siquiera por el precio que ellos mismos han cifrado a su cliente. Siempre hay algo más que falta por lo cual se debe volver a facturar. De ahí nace lo que denomino La Falacia de los Servicios Profesionales. Y la Falacia de la Calidad de los Productos y Servicios en la República Dominicana.

Nuestro país, es un reflejo de su gente. Y su gente se ha contaminado por sobrevivir y muchos
se han convertido en el prototipo del fantoche, del aparentar estar bien aunque nos esté
llevando el mismísimo diablo.

Esa incapacidad que tenemos de ser transparentes y auténticos nos lleva a la mezquindad que
nos impide reconocer éxitos ajenos, pero peor aún, pretender que somos exitosos porque
hemos logrado hacer algo de dinero; aunque esto se deba a la trampa, a la mafia, al engaño, a
la estafa de los clientes o consumidores. Se trate de Servicios Profesionales o Producción y
Ventas de bienes y servicios.

Por otro lado, la incapacidad aprendida que ha tenido el dominicano de no protestar, o no exigir
cuando lo engañan con algo que ha comprado. Y cuando lo hace, que mal se siente. Hasta
parece mal educado.

Y hasta lo miran mal cuando quiere compromisos por escrito.
El paradigma de la apariencia, de la trampa, del engaño subyace y aunque seas un impostor, un
gran delincuente, si aparentas educado, y estas bien vestido, todo el mundo se quita el
sombrero!. Al menos eso te hacen creer!
¡Pues lo que somos grita tan fuerte, que no se escucha nuestro discurso!

¡Nuestra sociedad está infectada por el virus de la mediocridad y del engaño!
Estamos acostumbrados a engañar a todo el mundo. Y el Estado es cómplice. A través del no
funcionamiento de sus instituciones, a través de la compra y venta de conciencias. A través de
la complicidad en el engaño colectivo en la venta de bienes y servicios. A través de la complicidad y las mafias enquistadas en las instituciones del Estado.

Queremos una sociedad moderna, competitiva, exportar mas. Sin embargo, aquí cualquier persona produce un comestible. Lo empaca. Lo somete al proceso de aprobación sanitaria o de cualquier otra índole. Cumple con los requisitos de marca, nombre comercial. Y comienza la persona a producir y vender dicho producto.

Pero como no hay seguimiento y si los hay se resuelve facilmente con una mordida. Todo sigue
color de rosas. Y la mediocridad es el producto final de nuestros procesos productivos.
Como siempre sucede, en esta economía hipertrofiada por la falta de servicios públicos
consistentes gracias al saqueo del erario que también ha sido consciente y consistente, hechos
que han impedido realizar las decisiones apropiadas para terminar con el no servicio a la
población.

Gracias a ello y a otros factores no controlables por el emprendedor, los costos sobre pasan lo
esperado y los beneficios que esperaba no son los deseados. Ahí comienza el problema. Como hay que vivir de algo. De inmediato surge la brillantísima idea ya implementada y aprobada por nuestra sociedad. Como engañamos al paciente, digo al cliente.

Dice el flamante emprendedor: bien, voy a empacar menos productos en el empaque y de
hecho, hare un empaque más pequeño, y venderé el producto incluso algo más caro. Es decir.
Ahora el consumidor recibirá, menos cantidad de ¡Ah, pero necesitamos un poco más de la misma medicina! ¡Seguiremos Innovando!

Esta vez vamos a utilizar ingredientes de menor calidad. Vamos a combatir el costo primo. Es
decir el costo de la materia prima y la mano de obra directa en el proceso de elaboración del
producto.

En lugar de utilizar la receta original con sabores naturales, ahora usaremos sabores artificiales.
Y es más, vamos a construir una ventaja competitiva. Vamos a volver a empacar el producto en
el empaque original.

Y ahí se logra una reacción de corto plazo con el consumidor. Se vuelve a nivelar la demanda,
los costos se mantienen controlados y el precio sigue igual de alto. Pero con una Calidad Pésima del producto. ¿Y como penetrar en un mercado realmente
competitivo con tanta mediocridad procesal?

Otros son también bastante creativos. Usan el mismo empaque original. E introducen al
empaque el producto original, con la misma calidad, pero su cantidad reducida a la mitad. Y
lógicamente, vendida a un precio superior al anterior.

¡Cuantas veces hemos visto los mismo con marcas supuestamente estables en RD y nadie dice
nada! Y todo esto ocurre en una economía donde se informa se han mantenido los indicadores
económicos controlados, con una tasa de devaluación prácticamente estable.
¡Y con una proteccion al consumidor de altisima calidad y consistencia!

Este ejemplo es muy común en el caso de la producción de productos alimenticios. Ni hablar en el caso de los servicios relacionados con electricistas, mecánicos, plomeros,
albañiles, refrigeración, herreros y hasta medicos, abogados, contadores, ingenieros,
arquitectos, supuestos expertos en lo que hacen, pero tambien expertos en la materia de hacer
dinero cambiando formulas y engañando a sus clientes. ¿Cómo? ¡Dandole menos y mucho
menos por mas!

Ah pero tambien el sistema educativo. Un titulo academico lo obtiene cualquier persona en
nuestro pais. Del grado que quieras. Pero muchos salimos a la calle sin saber hacer nada. Y
comenzamos a inventar con la practica profesional.

Y con el cliente, la idea es terminar rápido. Diagnosticar rápido algo incorrecto, y comenzar a lo
típico: prueba y error. A inventar con el tiempo y el dinero del paciente, digo del cliente. A
aprender de los errores que comentemos al servir al cliente. Y si esta es la primera experiencia
del cliente te salvaste!.

Si el cliente deja solo a este técnico, sencillamente se podría encontrar con que hay que
comprar un carro nuevo o una nevera nueva o un aire acondicionado nuevo. Comienzan a
aflojar piezas, o a quitar piezas que están buenas y a sustituirlas por otras ya usadas y hasta
dañadas.
Reparan el problema detectado. Y entregan el equipo arreglado al cliente. Cobran sus servicios
y se van. Al cabo de varios días, explota el problema con otra pieza dañada. Y se tiene que
volver a llamar al experto. Porque claro te dio garantias! Y ahora el técnico, viene le dice al cliente, es una pieza diferente que se ha dañado. Pero yo te puedo conseguir una usada y en buen estado, creo que tengo una aquí. Una nueva cuesta mucho dinero.

El pobre cliente desesperado por resolver el problema, imagínese el carro quedado, o la nevera
con una compra recién hecha en el supermercado que se pueden dañar los alimentos. Y le dice
al técnico está bien. Vamos a probar con esa pieza, pero me tienes que dar garantía. Está bien
dice el técnico.

Pero claro, estaría utilizando la misma pieza original que le desmontó en la primera
intervención. Pero como el paradigma es hacer dinero con el cliente en cuidados intensivos, perdon en la reparacion del carro o la nevera, no hay problemas.

Hay que vivir engañando y siendo engañados. Pues como vemos lo que importante es hacer
dinero a cualquier precio en nuestra sociedad excelente!.

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