Opinión

La deuda pública


Por: Benjamín Morales Meléndez.

Cada vez que leo el incremento de la deuda pública de la República Dominicana se me ponen los pelos de punta

Cada vez que leo el incremento de la deuda pública de la República Dominicana se me ponen los pelos de punta. Veo en esas cifras el fantasma de lo que ha pasado en otros lugares, como Grecia, Argentina o mi país, Puerto Rico.

El informe del Crees publicado ayer por Diario Libre ofrece una cifra que eriza la piel, al señalar que la deuda pública consolidada se ha incrementado en 1,584.9 % en lo que va de siglo, o sea, en 22 años y 10 meses. Ese es un dato escalofriante, que debe atenderse para no llegar a un escenario caótico en el futuro, que comprometa al país.

Y volvemos con lo mismo. ¿Qué es lo que pasa que nos metemos en nuestras naciones en deudas tan imposibles de asumir a largo plazo? El problema, una vez más, son los políticos. La teoría política se basa en el precepto de que pague el que venga detrás, que mientras se pueda tomar prestado para «hacer obra» o evitar conflictos económicos en las calles, por temas como el combustible o el costo de los alimentos, lo mejor es seguir cogiendo prestado y que otro cargue con la tarea de resolver el problema, usualmente con fórmulas muy impopulares.

Esa actitud de los políticos es irresponsable y debería costarle la cárcel, porque lo hacen a sabiendas. Mi país está quebrado todavía porque los políticos estiraron y estiraron y estiraron hasta que la soga se partió. Entonces, los que han venido después la han tenido muy complicado para poder echar a andar el motor económico. Lo mismo ocurre en la Argentina, por ejemplo, donde sus niveles de endeudamiento han colocado a un país rico en una posición de desventaja que es difícil de creer.

Hay que acabar con esa práctica. Hipotecar el país para aprovechar los recursos en su mandato y dejando el desastre para que otro lo atienda no es justo ni ético. Es como un matrimonio que se endeuda sin freno sin pensar que sus hijos tendrán que responder por sus malos manejos y perder todo lo que tienen. A este gobierno le tocaba hacer reformas que no encaminó, todo por su deseo de repetir en el poder, aunque en su empeño, a largo plazo, acaben con el progreso futuro de la nación.


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