Noticias

Moral arraigada a la esperanza o indiferencia resignada al desastre

Por: Lcdo. Rawi Castillo @Rawi_castillo 

Santo Domingo.- Venezuela se prepara para un nuevo “espectáculo electoral”, donde el dictador Maduro ya tiene las cartas marcadas como quedó claramente evidente al menos en las dos últimas elecciones.

Recordemos que una de ellas fue totalmente inconstitucional, donde solo votaron los “Rojo Rojitos”, disfrazada de una artimaña demoníaca vociferada por el presunto narcotraficante y Vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) Diosdado Cabello, como “La Constituyente de Paz”; y la otra muy polémica elección de Gobernadores realizada 10 meses después de la fecha correspondiente donde insólitamente el mandatario corrupto Nicolás con la popularidad más baja de todos los mandatarios de Latinoamérica, gana casi todas las entidades del país e incluso con un porcentaje más alto del que llego a ganar el fallecido Hugo Chávez en su mejor momento.

Luego de todos estos acontecimientos en los cuales la mayoría de los venezolanos fuimos burlados, la pregunta que vaga en la mente de todos es ¿vale la pena ir a otra elección con un órgano electoral rendido a los pies del poder ejecutivo? ¿Existirá una fibra de ética en el Consejo Nacional Electoral (CNE)?

Como decía el filósofo y político Irlandés Edmund Burke “El mundo está mal y apunta a ser cada vez peor no porque haya mucha gente mala, sino porque los buenos sencillamente no hacen nada”, es imposible no pensar que cada esfuerzo que podamos hacer es en vano, pero peor sería dejar que nuestra indiferencia nos convierta automáticamente en cómplices del desastre que inunda la vida de millones de personas.

Simón Bolívar dijo: “Juro por Dios, juro por mis padres y juro por mi honor que no descansaré mientras viva hasta que haya liberado a mi patria.” traer este pensamiento al corazón de cada ciudadano venezolano es indispensable en este momento en el cual nos encontramos, y no desde un punto violento, lamentablemente ya pudimos ver la sangre derramada de más de 100 jóvenes héroes de nuestra patria, y por alguna razón “todo sigue igual”; más bien es necesario entender este pensamiento como un compromiso ético, moral y personal de cada ciudadano indiferentemente sea cual sea el resultado.

Con una mirada hacia el futuro de nuestras generaciones, impregnados de esperanza y en aras de al menos quedar ante la moral divina y social como un bueno que si hace algo, pues hagamos lo que el corazón nos indique este próximo domingo, alguien decía que no siempre lloverá, en cambio siempre mañana será otro día.

Comente este artículo

Botón volver arriba