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Muere Totò Riina, el histórico “capo de capos” de la mafia siciliana

Sicilia.-Se cree que fue el responsable intelectual de más de 150 muertes. Y había sido condenado a 26 cadenas perpetuas. Ahora le llegó su final. El “capo de los capos”, que sembró el terror en la sociedad siciliana entre los 70 y los 90, murió este jueves.

Salvatore “Totò” Riina fue el mayor jefe de la Cosa Nostra, la mafia que impera en la isla de Sicilia, en el sur de Italia.

Falleció de madrugada en el área penitenciaria de un hospital de Parma, al norte del país, lejos de la isla en la que se forjó el apodo de “La Bestia” por su crueldad.

A sus 87 años, los médicos le habían inducido un coma porque padecía de cáncer de riñón, una enfermedad cardíaca y el mal de Parkinson.

Se encontraba en la cárcel desde 1993, un año después del asesinato más célebre que ordenó. Incluso desde la cárcel dejó sentir su influencia.

Una vida en fuga

Riina nació en 1930 en un humilde hogar de campesinos en la localidad de Corleone, de donde era originario el personaje ficticio de la trilogía de Francis Ford Coppola El Padrino.

Su padre fue asesinado cuando él tenía 13 años. Seis años después, era él quien le infligía la muerte a su primera víctima para ganarse el derecho de entrada a la mafia local.

No fue hasta la década de los 70 que se hizo con el control de la organización criminal. Una actividad que le costó casi un cuarto de siglo en la clandestinidad, escondido de la justicia pero sin salir de Sicilia.

Uno de los episodios más famosos de su “guerra contra el Estado” se dio en 1992, cuando dos jueces antimafia fueron asesinados.

Giovanni Falcone y Paolo Borsellino habían conseguido llevar ante los tribunales a varios mafiosos durante la década de los 80. Lo que les obligó a vivir el resto de sus días escoltados por guardias de seguridad.

Una medida que no dio resultado, ya que en dicho año ambos murieron junto a sus guardaespaldas cuando sus carros explotaron en sendos atentados.

Al año siguiente, la cabeza de la Cosa Nostra fue capturada. Aunque, incluso desde la cárcel, Riina pudo continuar a veces con su actividad delictiva.

Como cuando ordenó desde detrás de las rejas que se acabara con la vida de un adolescente de 13 años. El menor había sido secuestrado como una advertencia para que su padre no revelara información sobre la mafia. Fue estrangulado y su cuerpo, disuelto en ácido.

 

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