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#OPINIÓN: La Credibilidad: Una Oportunidad Institucional

Por: Julián Padilla

Diariamente se verifican hechos en el país donde se reta la credibilidad de
las instituciones y los funcionarios que le dirigen.
Se reciben informaciones por los medios tradicionales y los titulares y el
contenido de las noticias que se difunden, casi siempre relatan la historia
que se quieren contar a conveniencia de intereses específicos y no
necesariamente porque obedecen a la descripción de hechos irrefutables.
Creamos opinión en muchas oportunidades con informaciones no
confirmadas y se publican en los medios y las redes como noticias
verdaderas. Fake News y muchas veces informaciones interesadas que
buscan adelantar decisiones que se pretenden tomar y que se utilizan para
crear un debate o verificar la reacción popular.

Sin embargo la gente que no es tonta, de inmediato comienza a
correlacionar un hecho con otro, a recordar o retrotraer eventos y surge la
duda, el cuestionamiento y hasta la certeza de que se ha querido inducir a
una falsa creencia, apostando a que los demás ejercerán su papel de
tontos útiles nueva vez.

Sin embargo, la lógica, el sentido común, se ha venido afinando en todo el
devenir y la historia reciente del pueblo dominicano, quien cada día ha
venido creyendo menos en los políticos, los funcionarios y las
instituciones. Y aunque normalmente cifra nuevas esperanzas, muy
rápidamente se convence de que la cultura diseminada es tan fuerte, que
casi siempre volvemos a las mismas prácticas, a los mismos métodos
manipulativos, empañando la verdad, o intentando alejar las mismas de la
comprensión popular.

El surgimiento de los héroes anónimos que siempre echan por tierra el
llegar al conocimiento de la verdad, los famosos presta nombres para
encubrir lo mal hecho, no solo lo vemos en el caso de los delitos de cuello
blanco, sino también, cuando queremos exhibir una inexistente eficiencia
en los cuerpos investigativos, y surge entonces el famoso chivo expiatorio.
El salvador de la erosión y de la ineficacia institucional. Casos de este tipo
hemos visto un montón.

Lo triste es que tal vez podríamos estar viendo titulares que se
corresponden con la verdad y que la opinión pública que se pretende
crear es sincera, pero el grado de desconfianza ya popularizada es tal, que
nunca sabremos si en el fondo se trata de una manipulación más, casi
siempre en defensa de intereses oscuros.

Tenemos casos recientes que llaman la atención y que prácticamente les
quedan horas para que desaparezcan de la mesa del debate y sean
sustituidos por nuevos intentos de distracción.
Por ejemplo, hoy se dictó medida de coerción contra la persona señalada
de sustraer los cables del aeropuerto y que trajeron como consecuencia el
apagón que fuera objeto recientemente. Ninguna de las versiones fueron
creíbles ni creídas por mucha gente.

La hipotética trama contra Yenni Berenice, de inmediato se esfumó con las
declaraciones de la Procuradora General de la República quien dirigió el
tema hacia los procesos investigativos del caso relevante.
La inclusión de Pepe Goico como un pilar militar en una trama existente o
no contra la procuradora adjunta y que el debate pretende sumar a la
distracción de una potencial existencia de tramas por el control de las
fuerzas armadas del país o para intentar explicar posiciones de militares
acusados en la operación coral.

Un plan de desarme anunciado con bombos y platillos, pretendiendo con
esto que una población que no confía en la policía nacional ni se siente
seguro con ella, va a cometer el suicidio de entregar su defensa personal
de manera voluntaria. Cuando no tiene quien le proteja.
La credibilidad institucional esta retada. El punto más importante de este
reto se tiene en este momento, en la confianza de la población para
vacunarse y por otro lado para confiar en los datos que se ofrecen a través
de los boletines de salud pública.

La gente no sabe si la información de una gran crisis nueva vez es una
realidad o es parte de una campaña para lograr más vacunados. Y caemos
de nuevo en la debilidad institucional. La credibilidad.
En el caso de la vacuna hay otros temas complejos, por ejemplo los
contratos con las farmacéuticas, la seguridad de la vacuna, la protección
real de las mismas y hasta el tema haitiano sobre sale, pues se infiere que
no fue fortuito que se anunciara que se vacunarían los indocumentados
extranjeros (99% haitianos) y que el contrato de la Pfizer ampliado de
manera inexplicable tendría que ver con esto.

Hoy se vio por ejemplo el agradecimiento del gobierno haitiano por esta
decisión y una respuesta de la policía de ese país, quien repelió a tiros a
una multitud de haitianos que pretendía violentar la seguridad fronteriza y
penetrar a territorio nacional, primera vez que vemos una acción
parecida.

El punto de mayor reto con el gabinete de salud y salud pública y el covid,
tiene que ver con la confianza a los boletines de salud pública.
Vuelve a surgir la duda, luego del reportaje hecho por Nuria Piera en su
visita a las UCIs, donde deja ver la parte humana que se vive diariamente
en las unidades de cuidados intensivos de la Ciudad Sanitaria
recientemente inaugurada.

Nuria, quedó muy satisfecha con la limpieza, orden, calidad del servicio
percibido en dichas instalaciones, y pudo constatar y comparar la calidad
de este hospital, con los demás centros hospitalarios del país. Una gran
diferencia según sus experiencias vividas.

Lo preocupante aquí, son las informaciones clave que fueron respuestas
dadas a las preguntas de Nuria. Que viniendo de la realidad que se vive en
este hospital, tal vez uno o el mejor centro anti covid del país, y los datos
de mortandad que se tienen, a pesar de la calidad de los servicios. Invitan
a realizar inferencias.

Si las cifras de mortandad que se verifican en este hospital son tales, si
esto es en este hospital tan excelentemente equipado, ¿que podría estar
ocurriendo en el resto del país?.
Definitivamente con resultados mucho peores. Y entonces, ¿cómo es
posible con una supuesta gran crisis que los boletines no reflejen esa
mortandad?
En relación a esto, varios datos saltaron a nuestra consideración. 1) Que
entran diariamente alrededor de 30 pacientes. 2) Que mueren 4, 5
personas diarias. 3) Que El día de su visita habían muerto 7 pacientes. 4) Y
que más del 90% de los pacientes entubados fallecen.
Y estos resultados se dan con los niveles de excelencia proyectados en
este súper centro dedicado al covid en el país.

Cuando vimos la prensa nos percatamos que las cifras reportadas de dos
días en todo el territorio nacional fueron de 8 personas fallecidas. Y eso
llamo más la atención, ¡si solo en este hospital habían fallecido 7 personas
en un solo día!.

Buscamos los boletines correspondientes a los días 1,2,3,4 y 5 de junio y
verificamos que los boletines indicaban habían fallecido: 0, 5, 4, 7 y 2
respectivamente a nivel nacional.

Pero si tomamos la información del interlocutor de Nuria, donde en esa
semana se habían estado muriendo entre 4 y 6 personas diariamente,
definitivamente que cabe preguntarse si en los demás hospitales, centros,
y clínicas privadas habrán fallecido algunas personas.

Creo que conviene afinar el lápiz. No sabemos si se trata de la verdad, me
refiero a los boletines reportados, o si se podría inferir que en el territorio
nacional existen muchos centros y hospitales con mucho menor calidad
que la reportada por Nuria Piera en la visita a este centro sanitario, y por
ende con muchísimo mas personas fallecidas o a punto de fallecer, o que
se mantienen vivas artificialmente.

Y si es cierto que el 90% de los entubados fallecen, es muy probable que
tengamos más de 20 o 30 personas falleciendo no reportadas diariamente
en todo el territorio nacional.

Finalmente nos preguntamos: ¿Cuál es la verdad de los fallecidos a nivel
nacional?. ¿Que deseamos proyectar con las informaciones que se
comportan y porque?

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