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“PLD: 44 Años de Luces y Sombras”

Por: Luis Eduardo Montero

El pasado 15 de diciembre el Partido de la Liberación Dominicana celebró su aniversario número 44 en medio de las amargas tensiones existentes entre sus dos principales líderes, el presidente del partido y ex-presidente de la república Dr. Leonel Fernández y el presidente Lic. Danilo Medina Sánchez.

El PLD fue fundado por el ilustre profesor Juan Bosch el 15 de diciembre del año 1973, producto de una división acaecida con el Partido Revolucionario Dominicano. Esa coyuntura interna del PRD le permitió al Prof. Juan Bosch pensar en la creación de una organización política distinta, ética y profesional.

Bosch se enfrascó en un proyecto político que pudiera completar la indeleble obra patriótica de Juan Pablo Duarte; tomando como base ideológica el progresismo, priorizando la libertad, el progreso y bienestar de los dominicanos.

Debo admitir que el PLD en términos ideológicos es el partido ideal para una sociedad con visión de futuro, desarrollo y progreso continuo. No olvidemos que el marco estatutario del Partido de la Liberación Dominicana es producto de los pensamientos e ideas de un hombre que se adelantó a su generación y procuró por todos los medios posibles refundar la República Dominicana, cuando recién salía de una sangrienta dictadura de 31 años, hazaña que le costó el poder a Bosch en 1963 producto de un golpe de Estado absurdo y maquiavélico, golpe que a la vez cohibió a los dominicanos de tener un país desarrollado.

A lo largo de los años el PLD ha contribuido significativamente al desarrollo de la vida política dominicana, ha sido un partido exitoso, se ha convertido en una maquinaria electoral  que ha ganado 5 elecciones presidenciales. En sus filas tiene una matrícula de más de 2 millones de personas, 35 miembros de un poderoso Comité Político y 623 miembros de un sólido Comité Central. Sin lugar a dudas es un partido de incuestionable éxito político y referencia histórica de manejo interno.

Pero, todo ese éxito político ha embriagado al PLD, lo ha convertido en un partido ambicioso, en un partido arrogante, se ha transformado en un partido fraccionado por los intereses particulares de sus principales cabezas de dirección, hasta obligarme a decir que es u partido acéfalo, huérfano de dirección sensata.

Dentro del PLD la cordura y la sensatez es historia, su admirable disciplina partidaria está en cuestión, la madurez política de sus fundadores no emerge, nadie está en disposición de dirigir al PLD por los senderos que su fundador siempre deseo y practicó.

Indiscutiblemente se han divorciado de los principios de Don Juan y han decidido abrazar el Balaguerismo, decisión que los llevará al precipicio político y a su degradación total.

Cabe señalar que ese divorcio ideológico ha influido negativamente en los gobiernos del PLD, haciéndolos protagonizar y tolerar los más asquerosos casos de corrupción administrativa, poniendo en cuestión la integridad personal de sus funcionarios.

Si bien es cierto que los gobiernos morados han aportado bastante a la vida nacional, no menos cierto es que también han sido los gobiernos más corruptos y depravados de nuestra historia reciente; como muestra de eso, están los innumerables casos de corrupción que han quedado en franca impunidad, el inexplicable enriquecimiento de muchos peledeístas, el despilfarro del dinero público y el uso de los recursos del Estado para financiar sus campañas electorales.

Es penoso que un partido con los mejores lineamientos estatutarios de la clase política dominicana no se comporte a la altura de los principios de su fundador y se resista a retomar el Bochismo para de esa forma garantizar su unidad y su hasta ahora éxito político.

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