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Reformas y controversias marcan primer año de Donald Trump en la presidencia de los EE.UU

EEUU.-Estados Unidos eligió el 26 de noviembre del 2016 al empresario Donald Trump como su cuadragésimo quinto presidente y sucesor de Barack Obama. Hoy, celebra su primer año de forma oficial en el cargo en medio de un controversial periodo presidencial, definido por algunos analistas como un torbellino.

A pesar de que habitualmente el primer año de los presidentes de Estados Unidos es complicado, el de Trump ha estado cargado de muchos cambios para el país y el mundo. Sobre todo en cuanto  a la política exterior del país y al legado de Obama, que según el internacionalista Iván Rojas se ha encargado de disolver.

Esas polémicas lo han convertido en el presidente de Estados Unidos que más apariciones ha tenido en los medios de comunicación –con quienes ha tenido infinidad de enfrentamientos-, por lo menos una vez a la semana, desde el día que tomo posesión de su cargo, según indican varios análisis.

En estos 365 días Trump cambia de parecer de la noche a la mañana, usa el Twitter para comunicarse con el mundo, discute públicamente con quienes no le dan la razón –incluyendo a su equipo de Gobierno-, viaja a sus propiedades con frecuencia, y ha tenido que enfrentarse a los peores desastres naturales vividos en los últimos diez años en el país, mencionó Rojas.

Vetos migratorios, retiradas de acuerdos y organizaciones mundiales, derogación de decretos, creación y modificación de leyes y proyectos, el muro con la frontera con México, renovaciones de su gabinete, olas de renuncias y la prioridad de potenciar a sus Fuerzas Armadas son los temas que más han sonado durante el primer año de su mandato que debería culminar en el 2021.

Trump se estrenó como presidente imponiendo un veto migratorio a las personas procedentes de siete países de mayoría musulmana por 90 días, y de 120 para la llegada de refugiados. Esta medida recibió algunas modificaciones por apelaciones de la Corte y luego fue sustituido por un tercer veto que incluía a algunos funcionarios de Venezuela y a ciudadanos de Corea del Norte.

Además, en septiembre de 2017 Trump puso fin al programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en ingles) que protegía de la deportación a 800.000 jóvenes llamados Dreamers o Soñadores, en su mayoría latinoamericanos, que llegaron a Estados Unidos siendo niños y permanecieron en el país ilegalmente. Este es un tema que aún está en debate en el Congreso.

La posición que tiene el empresario hacía México y los mexicanos tampoco ha cambiado desde su campaña, cuando prometió construir un muro fronterizo que el país latino debía pagar, por ser sus ciudadanos un peligro para Estados Unidos en opinión de Trump. Esto ha causado gran rechazo de la comunidad internacional, y de los mismos mexicanos.

Trump y el presidente Enrique Peña Nieto se reunieron en una ocasión y prometieron no hablar públicamente del caso. Sin embargo, a finales de semana, Trump recordó a todos sus seguidores de Twitter, el medio que usa para comunicarse con el mundo, que ese proyecto seguía en pie.

Con lo que si no ha podido el mandatario, y que también fue una de las promesas de su campaña, es reemplazar la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, mejor conocido como ObamaCare, por otro proyecto de salud creado por los republicanos. Sin embargo, el Congreso si le permitió eliminar algunos de los beneficios que brindaba este plan.

A principios del 2018 su discurso no cambió, pues congresistas republicanos acusaron al mandatario de haberse referido a países africanos, Haití y algunos países no desarrollados de América como “agujeros de m…”. El mandatario se excusó argumentando que no había usado esa expresión y asegurando que no era racista.

ECONOMÍA

En diciembre de 2017 el Congreso estadounidense, con mayoría republicana, aprobó la mayor reforma fiscal en los últimos 30 años en el país y definida por Trump como un “regalo de Navidad”. El proyecto recorta de forma permanente la tasa impositiva de las corporaciones del 35% al 21%. Asimismo reduce la tasa fiscal que pagan los estadounidenses con más dinero y otorga reducciones más modestas en el resto de franjas de ingresos.

Según el Comité Conjunto de Impuestos la reforma añadirá unos US$1,4 billones a la deuda nacional de US$20 billones en el curso de diez años. Contrario a esto algunos economistas han apuntado que empeorará déficit en la próxima década.

Esta reforma es el primer gran triunfo legislativo del Partido Republicano bajo el mandato de Trump.

En el mismo mes, Trump firmó un presupuesto militar por valor de 700.000 millones de dólares para el próximo año fiscal que aún no ha sido aprobado por el Congreso. Con esta medida, y con muchos otros comentarios, el magnate ha dejado claro, que una de sus principales prioridades es potenciar a las Fuerzas Armadas estadounidenses, y eliminar varios planes y puestos que generen perdidas económicas al Estado para inyectarlos a su Ejército.

POLÍTICA INTERNACIONAL

Para Iván Rojas, una de las desventajas con más peso que ha traído la Presidencia de Trump para Estados Unidos es la pérdida de liderazgo, seriedad, y peso en el entorno global.

En un año, Trump retiro a su país de la Agencia de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el Acuerdo de París y la Alianza del Pacífico, discute su permanencia en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan), ha tenido una fuerte retórica de enfrentamiento con Corea del Norte por sus pruebas misilisticas intercontinentales, retrocedió en los avances que logró Obama con Cuba, empeoró el conflicto por Jerusalén y alejo a América Latina de sus prioridades.

Estados Unidos recibió llamados de atención de Naciones Unidas por algunas de sus acciones: La de más peso, y que causo un gran revuelo mundial, fue la de trasladar su embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, en medio de los diálogos de paz que lleva este país con Palestina.

Durante la cumbre del G20 cuyo tema central fue el climático Acuerdo de París, Trump mantuvo su posición aunque aclaró que si en algún momento este resultará ser beneficioso para EEUU volvería a formar parte del tratado más importante para la lucha contra el calentamiento global, que fue ratificado por 146 Estados y firmado por otros 48.

POLÍTICA INTERNA

Con el gabinete incompleto, varias oleadas de renuncias, la menor aceptación para un Presidente nuevo de los últimos 70 años y una investigación abierta sobre una posible intromisión del gobierno ruso en los resultados de las elecciones que dieron como ganador a Trump y que le costó su cargo al director del Buró Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), James Comey, han transcurrido los primeros 365 días del mandatario en la Casa Blanca.

Aunque 2017 fue un año muy movido, sobre todo por la era mediática en la que vivimos con un personaje que, antes de ser presidente, era ya una celebridad, y que trabajó durante años por venderse como el mejor entre los mejores, “no fue tan trágico como se preveía”, pues los principales problemas o conflictos no salieron más allá de un “discurso poco preparado, como los que acostumbra Trump”, aclaró Rojas.

El analista explicó que Trump de cierta forma no tiene mucha participación en las decisiones del Estado, sobre todo porque “desconoce muchos temas”. Considera que su Gobierno es, en esencia, “el de un republicano”: escéptico al medio ambiente, ambicioso por la inversión militar, racista y protector de lo que ellos consideran lo mejor para Estados Unidos, aclaró.

A pesar de su escepticismo con el medio ambiente, que quedó demostrado con la retirada de Estados Unidos de los convenios ambientales. este año Trump debió liderar también con las peores catástrofes naturales que ha tenido que vivir el país en los últimos 10 años.

Los huracanes Harvey, Irma y María, y el incendio Thomas en California -el más voraz en toda la historia-, implicaron pérdidas de miles de millones de dólares del presupuesto de la nación, lo que convirtió al 2017 en el año más costoso para Estados Unidos por catástrofes naturales.

En los tres años restantes de su Gobierno Trump deberá trabajar para aumentar su credibilidad y popularidad que, de seguir disminuyendo, puede traerle grandes problemas con su partido, que hasta el momento ha respaldado todas sus decisiones, según aclaró el internacionalista.

Además, mejorar sus relaciones con el mundo, y devolver a Estados Unidos el gran peso que tenía en el ámbito de política exterior antes de que el magnate llegará al poder.

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