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Danilo Medina quiere repetir el guión del 2019 e imponer su candidato para dividir y traicionar al PLD


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Si Danilo Medina intenta imponer nuevamente a Gonzalo Castillo como candidato presidencial, aun desde un banquillo de acusados, no solo profundizará la crisis interna del PLD, sino que volverá a dividir lo poco que queda de ese partido. Sería una nueva traición, esta vez dirigida a Francisco Javier García, quien ha asumido con disciplina la tarea de recomponer y dirigir la organización tras su peor debacle electoral.

Y no sería una sorpresa. Danilo ha demostrado, una y otra vez, que cuando se trata de preservar su poder o blindar a su círculo más cercano, la palabra lealtad es sustituida por conveniencia. Ya lo hizo con Reinaldo Pared Pérez, su compañero de décadas y figura emblemática del PLD, a quien desplazó sin titubeos para imponer la candidatura de Gonzalo en 2019. Ese episodio dejó heridas profundas, alimentó resentimientos y marcó el inicio del declive morado.

Hoy, el panorama amenaza con repetirse casi de forma calcada. Con un PLD debilitado, sin liderazgos consolidados y bajo fuego judicial, insistir en un candidato cuestionado sería una jugada peligrosa que podría fracturar definitivamente al partido. No solo erosionaría la credibilidad interna, sino que provocaría deserciones, nuevas divisiones y un daño político irreparable para una organización que ya camina al borde del colapso.

Si Danilo vuelve a forzar su voluntad, el resultado será el mismo de siempre: ruptura, traición y un PLD cada vez más pequeño, más fragmentado y más distante de recuperar el protagonismo que algún día tuvo. El partido enfrenta una encrucijada histórica, y lo que haga o lo que imponga Danilo definirá si el PLD logra reconstruirse o termina por desaparecer en su propia espiral de errores.

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