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RESUMEN
Ciudad de México.- El exjefe de Operaciones Internacionales de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Mike Vigil, aseguró que la captura del histórico líder del Cártel de Sinaloa, Ismael «El Mayo» Zambada, representó «un gran error», al considerar que la operación desencadenó una crisis de violencia que, según afirmó, pudo haberse previsto y evitado con una mejor planificación.
Las declaraciones del exfuncionario han reabierto el debate sobre la estrategia utilizada para combatir a las organizaciones del narcotráfico y las consecuencias que puede generar la detención de sus principales dirigentes cuando no existe un plan para contener la disputa por el control criminal que dejan tras su salida.
Vigil sostuvo que la caída de Zambada provocó un vacío de poder dentro del Cártel de Sinaloa, lo que habría intensificado la confrontación entre distintas facciones de la organización, dando paso a una escalada de enfrentamientos armados en varios estados mexicanos.
A su juicio, las autoridades estadounidenses concentraron sus esfuerzos en lograr la captura de uno de los narcotraficantes más buscados del mundo, pero no evaluaron suficientemente el escenario que se produciría después de la operación.
El exjefe de la DEA aclaró que sus críticas no constituyen una defensa de Ismael Zambada, ni cuestionan que el líder criminal deba responder ante la justicia por los delitos que se le atribuyen. Explicó que su señalamiento apunta exclusivamente a la estrategia empleada y a la falta de coordinación con el Gobierno de México para enfrentar las consecuencias derivadas del operativo.
«No vale la pena el costo de perder miles de personas», expresó Vigil, al considerar que una acción de esa magnitud debía contemplar mecanismos para impedir que las organizaciones criminales iniciaran una lucha interna por el liderazgo.
Según explicó, la fragmentación de los grandes cárteles suele generar escenarios más complejos para las autoridades, ya que surgen grupos rivales que disputan territorios, rutas de narcotráfico y estructuras financieras, incrementando los niveles de violencia y afectando directamente a la población civil.
Las declaraciones del exfuncionario estadounidense también ponen nuevamente sobre la mesa la discusión sobre la llamada estrategia de «descabezamiento» de las organizaciones criminales, utilizada durante años tanto por Estados Unidos como por México, consistente en capturar o abatir a los máximos líderes del narcotráfico con el objetivo de debilitar las estructuras delictivas.
Sin embargo, diversos especialistas en seguridad han advertido en distintas ocasiones que, aunque estas operaciones representan importantes golpes para las organizaciones criminales, también pueden derivar en una fragmentación de los cárteles y en una mayor competencia entre grupos armados por el control de las plazas, provocando un incremento de homicidios, desapariciones y otros delitos de alto impacto.
Las afirmaciones de Mike Vigil han generado reacciones encontradas entre analistas y expertos en seguridad. Mientras algunos consideran que la captura de líderes criminales sigue siendo una herramienta indispensable para combatir al narcotráfico, otros coinciden en que estas operaciones deben ir acompañadas de estrategias integrales que impidan que el vacío de poder termine fortaleciendo nuevas estructuras del crimen organizado.
El debate cobra especial relevancia por tratarse de Ismael «El Mayo» Zambada, considerado durante décadas uno de los principales líderes del narcotráfico en México y una de las figuras más influyentes del Cártel de Sinaloa, cuya captura marcó un punto de inflexión en la estructura de una de las organizaciones criminales más poderosas del continente.
