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Desarrollan nueva tecnología para retirar el sargazo sin destruir la arena ni afectar los ecosistemas de las playas


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Las algas pardas, conocidas también como sargazo, son comunes en el Atlántico y en los últimos años se han convertido en un problema tanto medioambiental, como social y económico. Esto es porque en los últimos años se han ido acumulando en las costas y al descomponerse liberan unos gases tóxicos que son perjudiciales para la salud humana y la biodiversidad.

Al problema de la llegada masiva de sargazo por cuestiones de salud, se suma la pérdida de grandes cantidades de arena durante los procesos de limpieza, especialmente cuando se utiliza maquinaria no adecuada para retirarlo.

Y es que el uso de maquinaria pesada en las playas remueve hasta un 90 % de arena, destruyendo la costa y alterando los hábitats naturales. Este se está convirtiendo en una problemática importante para los hoteles de las costas Atlánticas.

Por ello, los hoteles del Caribe han desarrollado una nueva tecnología para combatir el sargazo y la pérdida de arena de las playas. El proceso comienza con barreras de contención a varios metros de la costa que recoge las algas para que embarcaciones la lleven a una planta, donde una máquina resistente a la sal criba el sargazo para separarlo de la arena.

«Lo que se hace de manera natural, nosotros tratamos de acelerar el proceso, usando maquinaria y tecnología que no deteriora el ecosistema» explica Gerardo Castañeda, gerente operativo ambiental de Palace Company.

Según el Consejo Hotelero del Caribe Mexicano, el sector turístico de México, invierte entre 20 y 30 millones de dólares al año para separar la macroalga de la arena, entre personal, maquinaria, embarcaciones, barreras, buzos especializados e investigadores.

Tan solo en este año esta macroalga ha dejado cerca de 128.000 toneladas en las costas de Quintana Roo. Paralelamente investigadores brasileños están trabajando para darle una segunda vida a estos desechos, que normalmente «se desechan en vertederos sin ningún uso práctico».

Por ello, ya han utilizado dichas algas convertidas en ladrillos en construcción civil para reducir el peso del hormigón, en losas para mejorar el confort térmico e incluso en jardinería. Convirtiendo lo que antes era un deshecho en una alternativa reduce el consumo de recursos naturales y aumenta la eficiencia energética.

 

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