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RESUMEN
Santo Domingo.- Huawei lanzó el Huawei Sound X es el primer audio de gama alta por parte del fabricante. Promete gran potencia de sonido y una experiencia auditiva enriquecida en colaboración con Devialet, la marca francesa especialista en alta fidelidad. Sobre el papel suena muy bien.
Las prestaciones sobre el papel auguran alta calidad de sonido, potencia y enorme facilidad de uso, todo con un diseño exquisito que mantiene ciertas reminiscencias con algún dispositivo ‘manzanero’. Y en la práctica el Huawei Sound X da la talla, aunque con algunas pegas que le hacen perder una elevada cantidad de puntos.
Diseño: curvas y reflejos en su máxima expresión
El Huawei Sound X destaca por sí mismo con un diseño de corte sencillo, circular, con una altura no demasiado alta para su potencia (20,3 centímetros) y un peso que sorprende nada más sacarlo de la caja: el altavoz se va a los 3,5 kilos. Una vez se escucha se entiende por qué, pero no avancemos acontecimientos.
El plástico pulido y brillante con el que está acabado el altavoz dota su estética de cierto lujo y de más reflejos que un espejo cilíndrico. La parte baja está perforada para que el sonido de los altavoces se escape en 360º; con el resto del contorno circular liso al que se le han practicado dos ranuras que permiten observar a los subwoofers en acción, dos ‘monstruos’ con el sello de Devialet que enriquecen los graves y también la estética del dispositivo. Dicha estética se basa en el minimalismo, tanto aplicado al diseño como a los controles.
El altavoz sólo tiene un conector para la toma de corriente, situado en la parte baja. En el perímetro se aprecian las aberturas para los subwoofers, como hemos destacado. Y en la zona superior Huawei monta una circunferencia táctil que permite el control multimedia de lo que esté sonando. Más o menos, porque dicho control también es minimalista. Demasiado.
El área superior táctil comprende una pequeña ‘pantalla’ en la que se observa una cruz de controles: subir y bajar volumen, silenciar el altavoz y un menú que permite activar el envío de audio a través del WiFi. Además, el área externa del círculo de control se ilumina de distintos colores para mostrar una animación al encenderse, el nivel de volumen al que se encuentra el Huawei Sound X o si este permanece silenciado. No hay botón de play/pausa ni de avance/retroceso de canción, todas las acciones de reproducción deben realizarse desde el dispositivo que emite el audio. Sí que posee detector de proximidad (cuando se acerca la mano al altavoz se encienden los controles) y el gesto de silenciar el audio cubriendo la zona superior con la mano.
Se echa mucho en falta disponer de controles táctiles para play/pausa y avanzar/retroceder de canción: sólo se puede variar el volumen y silenciar
Y ya está, el exterior del Huawei Sound X no ofrece más alardes. Ni menos, su aspecto exquisito le hace destacar en cualquier sitio donde se apoye. Eso sí, necesita espacio para escucharse bien ya que el audio sale en todas direcciones: lo ideal es situarlo lo más lejos posible de una pared. Además, hay que preocuparse del polvo y, sobre todo, de las huellas: su superficie brillante atrae la suciedad y las miradas a partes iguales.
Conectividad: un altavoz con aspiraciones ‘premium’ no puede confiar sólo en el Bluetooth
Huawei ofrece un aspecto lo más limpio posible. Pues bien, esto se traslada también al área de conectividad, con la bajada pertinente en la media. Al fin y al cabo, y dada la gama a la que aspira el Huawei Sound X, ¿no debería ser posible conectarle una entrada analógica, digital, que pudiese asociarse fácilmente a una fuente de audio a través del WiFi y que ofreciese compatibilidad con estándares como Google Cast o Apple AirPlay?
