EditorialesEL EDITORIALGeneral

EDITORIAL | Maduro, entregado desde adentro: Cuando el poder cae por traición


Escuchando artículo…

0:00 / 0:00


Las versiones que circulan sobre la presunta captura de Nicolás Maduro y su esposa, sin heridos ni muertes de alto nivel, apuntan todas en una misma dirección: el quiebre interno del régimen. Nada ocurre de esa magnitud sin la complicidad o traición del círculo más cercano al poder.

De confirmarse este hecho, a Maduro le habría sucedido lo mismo que a Saddam Hussein: no cayó por una invasión frontal ni por la presión externa únicamente, sino porque su alto mando decidió entregarlo. Cuando el miedo, el cansancio y la ambición superan la lealtad, los dictadores quedan solos.

La hipótesis más fuerte señala que la recompensa internacional de 50 millones de dólares habría sido el detonante final. En regímenes sostenidos por el narcotráfico, la corrupción y la represión, el dinero termina pesando más que cualquier discurso ideológico.

Que una operación de esta naturaleza se haya realizado sin bajas ni enfrentamientos mayores refuerza la idea de una entrega negociada, calculada y fría. No fue una batalla: fue un abandono. Y ese es, históricamente, el final más común de los tiranos.

Maduro, como otros antes que él, gobernó creyendo que el terror garantizaba fidelidad eterna. Se equivocó. El poder basado en el miedo se derrumba desde adentro, cuando quienes lo sostienen deciden salvarse primero.

Si estas informaciones se confirman, Venezuela estaría ante el cierre de uno de los capítulos más oscuros de su historia reciente. Y el mundo, una vez más, comprobaría que ningún dictador es invencible cuando su propio entorno le da la espalda.

Botón volver arriba