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RESUMEN
Santo Domingo – El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, ha dejado claro que no se quedará de brazos cruzados mientras los carteles de la droga—incluido el infame Cartel de los Soles, vinculado al régimen de Nicolás Maduro—siguen operando impunemente en la región.
En declaraciones ofrecidas este jueves, Abinader fue enfático:
“Desde hace tiempo hemos tenido una lucha constante contra el tráfico de drogas que ha sido reconocida por Estados Unidos y por todos los países aliados. Por eso, continuaremos la política de combatir todos los carteles, sin excepción.”
Y no se quedó ahí. El mandatario dominicano respaldó públicamente a Donald Trump en su postura firme de capturar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, a quien Washington ya ha acusado de narcoterrorismo y tiene en la mira con una recompensa millonaria por su cabeza.
Este respaldo no es menor: se da en un momento en que Estados Unidos intensifica la presión contra el régimen chavista, solicitando a más gobiernos latinoamericanos que se alineen y actúen con decisión frente a lo que califican como un narcoestado en plena operación.
La inclusión del Cartel de los Soles en el discurso de Abinader marca un giro en la política regional: la guerra contra las drogas ya no se limita a los laboratorios y rutas clandestinas; ahora apunta a los palacios presidenciales donde, según Washington, se orquesta el narcotráfico con sello de Estado.
Con esta movida, Abinader no solo se alinea con la agenda de seguridad hemisférica de Estados Unidos, sino que también lanzó una señal clara a quienes pretendan usar suelo dominicano como pasarela para sus negocios sucios: aquí no hay espacio para narcos ni cómplices.
