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“Primero la Base”: Un Movimiento con Sentido, pero con la Base Excluida


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Por: Lic. José Manuel Holguín, Abogado

En el panorama político dominicano, caracterizado con frecuencia por la lucha interna y la búsqueda del poder, ha surgido un movimiento dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM) que prometía reivindicar a quienes realmente construyeron la victoria electoral: las bases. Bajo el liderazgo del destacado dirigente Víctor D’Aza, el movimiento “Primero la Base” nació como una propuesta esperanzadora, orientada a devolver el protagonismo a los militantes que, con entrega y sacrificio, ayudaron al PRM a alcanzar el poder. Sin embargo, esa promesa parece haberse desvanecido en la práctica.

Los hombres y mujeres que integran la base del PRM fueron los verdaderos artífices del triunfo. Aportaron su tiempo, recursos y esfuerzos recorriendo calles, organizando actividades, conquistando voluntades y defendiendo el proyecto de cambio. No obstante, tras la llegada al poder, muchos de ellos se sienten marginados, ignorados y traicionados por la dirigencia que hoy ocupa posiciones de influencia.

Víctor D’Aza, actual secretario general de la Liga Municipal Dominicana, logró articular un discurso potente, centrado en la justicia interna, la inclusión y el reconocimiento al trabajo político de las estructuras territoriales. Su liderazgo concitó simpatías en distintos puntos del país, particularmente entre dirigentes de provincias, municipios y distritos que esperaban una verdadera apertura del partido a nuevos rostros y liderazgos. Pero la realidad es otra.

Hoy, muchos de esos militantes consideran que “Primero la Base” se quedó en una consigna vacía. El movimiento no ha logrado materializar sus objetivos ni traducir sus discursos en acciones concretas. Por el contrario, denuncian que las decisiones continúan tomándose desde la cúpula del partido, con poca o ninguna participación de quienes representan el corazón del PRM en los barrios y comunidades.

Este desencanto no es menor. En un sistema democrático, cuando las bases son ignoradas, se corre el riesgo de erosionar la confianza interna y debilitar la estructura partidaria de cara al futuro. El PRM, si aspira a sostenerse en el poder y seguir siendo una alternativa de cambio, debe reenfocar su atención hacia la gente que lo llevó hasta donde está. No se gobierna con élites únicamente; se gobierna con pueblo.

El verdadero desafío de Víctor D’Aza y de los líderes que promueven el movimiento “Primero la Base” es demostrar que su propuesta no fue un simple instrumento político coyuntural, sino un proyecto de transformación real. De lo contrario, se estaría alimentando la misma cultura política que el PRM prometió erradicar.

El tiempo aún permite rectificar. Darle participación efectiva a las bases no solo es una obligación moral y política, sino una estrategia inteligente para preservar la unidad y garantizar el fortalecimiento institucional del partido. Escuchar, reconocer y empoderar a quienes desde abajo sostienen al PRM es, sin lugar a dudas, el camino correcto

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