Tecnología

Sobredosis de tecnología: un fenómeno que provoca vicios satura e incluso es peligroso


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Santo Domingo  -La tecnología avanza a un ritmo vertiginoso. E incluso asusta, como en el caso de la tan manida Inteligencia Artificial. Pero mientras esta evolución se da a las zancadas, algunos se empiezan a sentir abrumados con la hiperconectividad y la superabundancia de ofertas para vivir en la galaxia que una vez soñó el creador de Los Supersónicos. Y comienzan a conectar con lo que de verdad importa y aporta: los seres queridos y las actividades en el plano terrenal.

Hoy parece imposible que durante una cena de amigos nadie saque su celular para atender vaya a saber qué urgencia. O que la gente no concurra con su celular a la playa. O al supermercado, para llamar a la casa y preguntar si hay huevos en la heladera. El mundo ha cambiado y cualquiera que mire una serie o programa de TV, con seguridad, echará mano en algún momento a su smartphone para dar like o fisgonear la publicación de un “amigo”. Pero también comienza a tomar fuerza el pensamiento de quienes creen que no hay nada como una buena charla cara a cara, llevar un libro a la rambla, jugar a un juego de caja o ver una película en el cine sin distracciones. Del lado de la industria del software, también se sabe que el consumidor ya no tiene más espacio (en su celular y en su vida) para redes sociales que no sean realmente innovadoras. Y que no se puede bombardear todo el tiempo a los usuarios con productos y sugerencias de aplicaciones que muchas veces son inútiles.

Desde hace algún tiempo existe el término social media fatigue, que no necesita demasiada traducción y es una expresión incluso utilizada en Silicon Valley, ya que no son pocos los expertos que entienden que las redes sociales, en un mundo virtual manejado por algoritmos que nos conocen casi mejor que nuestras madres, nos pueden estar dañando el cerebro.

Adolescencia tecnológica

Juan Grompone, profesor, informático y escritor uruguayo, entiende que en otros momentos de la historia la tecnología generó fanatismo y adicciones, hasta que su evolución y maduración puso las aguas en calma. En entrevista con Domingo, el experto recordó el filme de Woody Allen La rosa púrpura del Cairo, en el que un personaje de una película en blanco y negro sale de la pantalla y entra en el mundo real, donde se enamora de una mujer que, como tantas personas de aquella época, estaban maravilladas con el fenómeno tecnológico que dio vida al séptimo arte. Y mencionó que cuando la radio empezó a incluir programas y radioteatros, también había oyentes fanatizados con ella. “Eso pasa con todas las tecnologías, pero llega el momento que se estabilizan y que adquieren un lugar razonable. Yo creo que es cuestión de esperar”, sentenció.

Consultado sobre la alienación de las personas que comienzan a vivir una vida más virtual que terrenal, insistió: “No había mucha diferencia con los ejemplos de la radio y el cine. Yo tengo la esperanza de que, como fenómeno social, finalmente pasará”.

Pero él es una de las personas a las que la hiperconectividad lo rebasó: “En lo particular, las redes sociales me saturaron antes de empezar. Yo no las uso y entiendo que hay un uso y abuso muy grande de ellas. Para mí las redes sociales tienen interés para la política y las noticias. Todo lo demás que hace la gente me parece un vicio, una perversión. Mostrar qué es lo que uno está comiendo o a dónde va es una tontería. El problema de las redes es que detrás de ellas hay un gran negocio, como siempre. Y por eso se multiplicaron”.

“También hay un abuso en la oferta de equipos y aplicaciones, lo que pienso se debe a que son tecnologías jóvenes, que no están afiatadas. El teléfono inteligente tiene algo así como diez años. Una de las razones por las cuales la gente lo cambia seguido es porque las cámaras fotográficas cada vez son mejores. Es algo que da mucho argumento de venta”, agregó Grompone.

A su vez, entiende que el periodismo contribuye a la saturación difundiendo una superabundancia de noticias, por ejemplo, sobre Inteligencia Artificial. “Las cosas que se dicen son apenas nuevas, no hay ningún cambio de importancia respecto a lo que pasaba hace cinco años. El ChatGPT lo que tiene de nuevo es que lo puede usar cualquiera, pero esa es la única novedad, porque todo lo que hace se hacía también hace cinco años. Es un tema de moda, pero no hay nada por lo que alarmarse o que no estuviera en funcionamiento. Yo tengo la esperanza de que todo esto pase”.

uscar un balance

Leonardo Tocci tiene 17 años de experiencia en el área de Tecnologías de la Información (TI). Es argentino, reside en Punta del Este y trabaja para Baufest, una compañía de telecomunicaciones que opera en Argentina, Chile, México, Estados Unidos y Uruguay, con más de mil empleados.

“Entiendo que la tecnología tiene que estar al servicio de algo. Y ese algo tiene que facilitarle las tareas a las personas. Yo he trabajado básicamente en mi carrera el tema de la gestión de datos. Y esos datos deben darles mejores herramientas a las personas del negocio para que tomen decisiones que no estén basadas en el ‘instinto’. Obviamente que el exceso de tecnología genera fatiga, un agotamiento, como todas las cosas que tienen una exposición importante”, comentó a Domingo.

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