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RESUMEN
EE.UU.-Durante el congreso que la Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología celebraron en la ciudad estadounidense de Anaheim, esta semana, se anunció una decisión que –en términos prácticos– convierte a millones de ciudadanos de esa nación en hipertensos.
El cardiólogo Efraín Gómez aclara que las guías europeas ya denominaban esos niveles como hipertensión normal alta, y en ese sentido recomendaban que las personas cambiaran su estilo de vida. En este caso, la revisión de las directrices estadounidenses –la primera desde el 2003– se traduce en que decenas de millones más de ciudadanos cumplirán los criterios para la afección y tendrán que cambiar sus estilos de vida o tomar medicamentos para tratarla.
Justifican los autores de las nuevas guías que los también nuevos niveles de alerta, de 130/80, permitirán la detección más eficaz de complicaciones relacionadas con la presión arterial alta, que desembocan en infarto de miocardio, un ensanchamiento del corazón y, a la larga, insuficiencias cardiacas, derrame cerebral y falla renal.
La presión arterial, explica la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos (arterias) al ser bombeada por el corazón. Cuanto más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que hacer el órgano para bombear. Y el trastorno ocurre cuando los vasos sanguíneos tienen una tensión alta constante, lo cual puede dañarlos.
Paul Whelton, autor principal de las directrices estadounidenses, puntualizó que se considerarán niveles normales de presión arterial los establecidos en 120/80, pero cuando una persona llegue a 130/80 “habrá doblado los riesgos de padecer complicaciones cardiovasculares”. Con esos criterios, solo en Estados Unidos, por ejemplo, el número de hombres menores de 45 años con diagnóstico de presión arterial alta se triplicará y la prevalencia entre las mujeres menores de 45 años se duplicará, anota The New York Times.
