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EDITORIAL | Presidente Abinader debe mirar al agro sin prejuicios: Eligio Jáquez es la ficha que el gobierno no ha querido mover


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El presidente Luis Abinader Corona parece no haber entendido todavía que dentro de su propio equipo político tiene a una de las figuras con mayor capacidad para ayudarle a resolver la crisis que enfrenta el gobierno en el sector agropecuario. Se trata de Eligio Jáquez, un dirigente que lo acompañó desde los tiempos difíciles, cuando el proyecto presidencial se construía desde abajo, recorriendo lomas, carreteras y campos del país, y que hoy, pese a su experiencia y conexión con el sector productivo, no ha sido tomado en cuenta en la dimensión que amerita el momento.

El problema del agro no se resuelve con discursos, ni con reuniones protocolares, ni con funcionarios que no conocen la realidad del campo dominicano. Se resuelve con gente que tenga respeto, credibilidad y confianza ante los ganaderos, los agricultores, los productores avícolas y todos los actores que sostienen la seguridad alimentaria de la República Dominicana. Y en ese escenario, el nombre de Eligio Jáquez surge con fuerza, no por capricho, sino por trayectoria.

El presidente Abinader debe dejar de escuchar los prejuicios, las diatribas y los comentarios interesados del pepeachismo rancio, que muchas veces se mueve más por celos políticos que por el interés nacional. En momentos de dificultad, los gobiernos necesitan a sus mejores hombres, no a los más complacientes.

El sector agropecuario atraviesa tensiones, quejas y desconfianza. Productores que no se sienten escuchados. Ganaderos que reclaman apoyo real. Agricultores que piden reglas claras. Y consumidores que pagan las consecuencias cuando la producción se desordena. Ante ese panorama, el gobierno necesita un interlocutor con autoridad, con respeto ganado y con experiencia real en el terreno, no improvisaciones.

Eligio Jáquez reúne esas condiciones. Es un dirigente preparado, conectado con el sector, con experiencia, con liderazgo en el empresariado nacional y con la confianza de quienes trabajan la tierra.

No es un nombre impuesto, es un nombre construido.

El presidente Abinader tiene la oportunidad de corregir, de fortalecer su equipo y de enviar una señal clara de que está dispuesto a escuchar a quienes pueden aportar soluciones. A veces, la diferencia entre un problema prolongado y una solución efectiva está en una sola decisión.

Presidente, deje a un lado los chismes, los prejuicios y las presiones internas. Póngale el bate en la mano a su mejor jugador en el sector agropecuario. Si le da el turno a Eligio Jáquez,

no se arrepentirá.

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