
Analizando noticia con IA…espere un momento
RESUMEN
Por: José Zabala
Santo Domingo.- En medio de un panorama económico que comienza a generar señales de alerta, el periodista Jaime Rincón, vinculado al medio El Nuevo Diario, ha puesto sobre la mesa una preocupación que no puede ser ignorada: el incremento sostenido de la morosidad en los créditos de consumo en la República Dominicana. Su advertencia, dirigida al presidente Luis Abinader, no es alarmista, sino una llamada de atención basada en datos que reflejan el comportamiento real de miles de dominicanos frente a sus compromisos financieros.
De acuerdo con los datos analizados, en el segmento de créditos de consumo de la banca
múltiple, la cartera vencida pasó de aproximadamente RD$20,900 millones en enero de 2025 a
cerca de RD$25,000 millones en enero de 2026, lo que representa un incremento cercano al
21%.
Asimismo, el índice de morosidad en ese mismo renglón subió de 3.93% a 4.65%,
evidenciando que un número creciente de ciudadanos enfrenta dificultades para cumplir con
sus pagos. Este comportamiento, aunque concentrado en un segmento específico, refleja una
presión directa sobre el bolsillo de la población.
Sin embargo, es importante precisar como parte de un análisis responsable que estos datos no
representan la totalidad del sistema financiero. Informes de la Superintendencia de Bancos de
la República Dominicana muestran que la morosidad general del sistema se ha mantenido en
niveles más bajos, rondando entre 1.87% y 1.92% en 2025, lo que indica que la banca aún
conserva estabilidad y capacidad de respuesta. No obstante, el crecimiento de la morosidad en
consumo es una señal que merece atención oportuna.
En este contexto, el rol de la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana cobra
especial relevancia. Como entidad que agrupa y representa a los bancos del país desde 1979, su
responsabilidad no solo es velar por la estabilidad del sistema, sino también promover políticas
que prevengan un deterioro mayor en la calidad de la cartera crediticia. La situación actual
plantea la necesidad de diálogo entre el sector financiero y el gobierno para anticipar riesgos y
proteger tanto a los usuarios como a la economía nacional.
El señalamiento de Jaime Rincón también abre una discusión más profunda: ¿qué está
provocando que los dominicanos estén dejando de pagar sus préstamos? Factores como el
costo de la vida, la inflación, el uso inadecuado del crédito y la falta de educación financiera
podrían estar incidiendo directamente. No se trata únicamente de números, sino de realidades
humanas: familias que enfrentan dificultades, ingresos que no alcanzan y compromisos que se
acumulan.
La advertencia está hecha. No es un llamado al pánico, sino a la prevención y a la acción
responsable. Si bien el sistema financiero dominicano sigue mostrando fortaleza, ignorar estas
señales podría tener consecuencias a mediano y largo plazo. Hoy más que nunca, se hace
necesario un enfoque equilibrado entre crecimiento económico, responsabilidad crediticia y
protección al consumidor.
Porque cuando la morosidad crece, no solo se afectan los bancos… se afecta el corazón
económico de la gente.
