Durante la ceremonia, el nuevo monarca se comprometerá formalmente a gobernar el Reino de Noruega de acuerdo con la Constitución y las leyes del país, tal como establece el artículo 9 de la Carta Magna noruega. El acto subraya el carácter de Noruega como una monarquía constitucional, en la que las funciones y atribuciones del rey están reguladas por la Constitución.
Haakon VIII, de 53 años, se convirtió automáticamente en rey este viernes 28 de agosto, inmediatamente después de la muerte de Harald V. Horas más tarde, durante un Consejo de Estado extraordinario celebrado en el Palacio Real de Oslo, comunicó oficialmente al Gobierno el fallecimiento de su padre y confirmó que utilizará el nombre de Haakon VIII durante su reinado.
El nuevo soberano también anunció que mantendrá el lema “Todo por Noruega”, utilizado por su padre, su abuelo Olav V y su bisabuelo Haakon VII, como señal de continuidad de la monarquía noruega.
Harald V murió a las 6:35 de la mañana de este viernes, después de que su estado de salud se deteriorara considerablemente. Había ingresado el pasado 17 de agosto en el Hospital Nacional de Oslo para recibir tratamiento por una anemia hemolítica, una enfermedad de la sangre.
La muerte del monarca, que ocupaba el trono desde 1991, provocó numerosas muestras de pesar en Noruega. El Gobierno declaró un periodo de luto nacional que se extenderá hasta después del funeral, cuya fecha todavía no ha sido confirmada oficialmente.
Mientras se prepara el juramento del nuevo rey, el féretro de Harald V será trasladado desde el hospital hasta el Palacio Real de Oslo, donde será instalada la capilla ardiente. El recinto será abierto posteriormente al público para que los ciudadanos puedan despedirse del fallecido soberano.
El primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, destacó la profunda reacción provocada por la muerte de Harald V y aseguró que el país atraviesa un momento de duelo. “Una nación entera está de luto”, expresó al recordar los más de 35 años de reinado del monarca.
Con la llegada de Haakon VIII al trono, su esposa, Mette-Marit, se convierte en reina de Noruega, mientras que su hija Ingrid Alexandra, de 22 años, pasa a ser la princesa heredera y primera en la línea de sucesión.