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RESUMEN
SANTO DOMINGO.— Un 24 de septiembre de 1940, hace 86 años, República Dominicana y Estados Unidos suscribieron en Washington el acuerdo conocido históricamente como Tratado Trujillo-Hull, un instrumento que modificó las relaciones financieras entre ambos países y permitió al Estado dominicano recuperar el control directo de la administración de sus aduanas.
El convenio fue firmado por Rafael Leónidas Trujillo, quien viajó a Washington como embajador extraordinario en misión especial, y el entonces secretario de Estado estadounidense Cordell Hull. Los documentos oficiales estadounidenses conservan el intercambio diplomático fechado el 24 de septiembre de 1940.
El acuerdo modificó el esquema establecido por la Convención Domínico-Americana de 1924, bajo el cual la recaudación aduanera dominicana permanecía condicionada por mecanismos vinculados al pago de la deuda externa y a los intereses de los tenedores de bonos.
República Dominicana recuperó el manejo de sus aduanas
Uno de los efectos centrales del Tratado Trujillo-Hull fue establecer las condiciones para que las autoridades dominicanas asumieran nuevamente la recaudación de las rentas aduaneras.
Aunque el tratado fue firmado el 24 de septiembre de 1940, la transferencia efectiva del servicio aduanero no ocurrió ese mismo día. Documentos históricos del Archivo General de la Nación indican que el acuerdo entró en ejecución el 1 de abril de 1941, cuando la recaudación comenzó a realizarse mediante funcionarios nacionales.
Para aplicar el nuevo esquema se promulgó la Ley núm. 429, del 20 de marzo de 1941, que colocó el servicio aduanero bajo la dirección de un director general de Aduanas designado por el Poder Ejecutivo. Los funcionarios y empleados del sistema pasaron igualmente a ser nombrados por las autoridades dominicanas.
El proceso implicó además el traspaso de propiedades y fondos que estaban bajo la antigua Receptoría General de Aduanas. Los fondos documentales del Archivo General de la Nación contienen correspondencia relacionada con la clausura de esa receptoría, el traslado de los servicios y la aplicación del acuerdo entre ambos gobiernos.
La deuda no desapareció con la firma
El Tratado Trujillo-Hull es asociado frecuentemente con la denominada “independencia financiera” dominicana, pero es importante diferenciar la recuperación de la administración aduanera de la posterior cancelación de la deuda externa.
La firma de 1940 no significó que todas las obligaciones financieras dominicanas fueran pagadas inmediatamente. El acuerdo mantuvo mecanismos destinados a garantizar los compromisos con los tenedores de bonos y reguló aspectos relacionados con la deuda externa. El propio texto diplomático incluyó disposiciones referentes a los representantes de los tenedores de los bonos dominicanos de 1922 y 1926.
La documentación histórica del Archivo General de la Nación también registra que, después de concertarse el Tratado Trujillo-Hull y recuperarse la administración de las aduanas, se produjo posteriormente la cancelación de la deuda externa con Estados Unidos.
Por tanto, 1940 marcó el cambio del régimen de control aduanero, mientras que el proceso de liquidación de las obligaciones financieras continuó durante los años siguientes.
Un acuerdo de gran trascendencia histórica
El Tratado Trujillo-Hull representó un punto de inflexión en las relaciones económicas entre República Dominicana y Estados Unidos. Su importancia radicó principalmente en devolver al Gobierno dominicano facultades directas sobre una de sus principales fuentes de ingresos: las aduanas.
Los archivos históricos muestran que las negociaciones sobre el control aduanero, la deuda y la revisión de la Convención de 1924 habían formado parte durante años de la agenda bilateral.
El acuerdo se produjo durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, régimen que posteriormente convirtió la recuperación del control aduanero y la cancelación de la deuda en elementos centrales de su propaganda política. Por ello, al analizar este episodio es necesario distinguir los efectos jurídicos y financieros del tratado de la narrativa oficial construida posteriormente por el régimen.
A 86 años de su firma, el Tratado Trujillo-Hull continúa siendo uno de los acuerdos financieros más relevantes de la historia dominicana del siglo XX y un episodio fundamental para comprender la evolución de las relaciones económicas entre República Dominicana y Estados Unidos.
