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RESUMEN
Santo Domingo. -Son llaga pequeña y superficial dentro de la boca en la base de las encías. El síntoma principal es una llaga dolorosa en la boca que dificulta el habla y la ingesta de alimentos. La mayoría de las aftas desaparecen por sí solas al cabo de una o dos semanas. El tratamiento, de ser necesario, incluye enjuagues bucales, pastas y medicamentos.
El tejido epitelial es, junto al nervioso, muscular y conectivo, uno de los cuatro tejidos principales de nuestro cuerpo. Está compuesto por todas aquellas células diseñadas para recubrir las superficies tanto internas como externas del organismo.
En este sentido, el tejido epitelial es aquel formado por células que, estando estrechamente unidas, dan integridad a los otros tejidos y órganos, impiden que las sustancias tóxicas y gérmenes lleguen a nuestro interior, permiten la absorción de nutrientes (como en los intestinos), liberan sustancias (como en el estómago con distintas enzimas), hacen posible la sudoración…
La piel, que es el órgano más grande del cuerpo humano, como las paredes de revestimiento de muchos órganos internos (como el estómago, la boca o los intestinos) están compuestos por tejido epitelial.
Por desgracia, es posible que, por distintas causas que van desde trastornos autoinmunes hasta infecciones bacterianas, este tejido epitelial se dañe y se pierda, momento en el que tejidos más internos que no están diseñados para ello, queden expuestos. Ahí puede aparecer una úlcera. Y en el artículo de hoy ofreceremos toda la información importante acerca de ellas.
¿Qué es una úlcera?
En sentido màs amplio, una úlcera es una llaga abierta, es decir, una lesión más o menos grande que se manifiesta como un cráter en la piel o en las membranas mucosas del cuerpo, es decir, en los tejidos epiteliales de revestimiento, como pueden ser las paredes del estómago o de la boca, por ejemplo.
Sea como sea, una úlcera es aquella lesión en la que las capas más exteriores del tejido epitelial se pierden, por lo que tejidos internos que no están preparados para quedar expuestos al exterior, pasan a estar en contacto con el medio.
Por lo tanto, una úlcera, que no deja de ser una lesión abierta en la piel donde se han perdido las capas más externas del tejido (puede llegar a afectar a capas más internas, como los músculos), se manifiesta con dolor, pues el sistema nervioso está continuamente enviando señales de que hay un problema en la piel.
Las úlceras son muy comunes, pues pueden presentarse en cualquier región con tejido epitelial del organismo, y esto abarca desde cualquier zona de la piel hasta cualquier tejido de revestimiento interno: estómago (son las más comunes), esófago, boca, intestinos…
Las úlceras pueden clasificarse en distintos grados, al igual que sucede con las quemaduras.
- Grado 1: No son llagas abiertas ya que todavía no hay pérdida de tejido (solo enrojecimiento). Estas son úlceras en fase inicial que cursan con poco dolor y poca inflamación. El tratamiento con Mepentol, una solución tópica que estimula la cicatrización de la piel, es importante, pues el problema de las de este grado es que pueden derivar rápidamente a las siguientes.
- Grado 2: Ya son llagas abiertas, pues se ha perdido la capa externa de tejido epitelial, por lo que cursan con más dolor. Afortunadamente, el Mepentol sigue siendo útil para curar (el tiempo dependerá de cada persona) la herida.
- Grado 3: Son llagas abiertas que han continuado su expansión, perdiendo todavía más tejido, aumentando su extensión y dañando a capas más internas, aunque la herida tiene poca profundidad. Hay que evitar a toda costa llegar a este punto.
- Grado 4: Las más graves de todas. Son muy extrañas, pero pueden poner en peligro la vida del paciente, pues son difíciles de curar. La pérdida de tejido es enorme y el daño llega a las capas de tejido adiposo y muscular, pudiendo incluso dejar el hueso al descubierto.
Como vemos, las úlceras pueden presentarse en muchas formas distintas, aunque comparten la característica de que todas ellas empiezan con un daño en el tejido epitelial. Ahora bien, lo que de verdad determina el tipo es el lugar de su aparición. Y ahora entramos de pleno en ello.
¿Cómo se clasifican las úlceras?
Como hemos visto, las úlceras pueden ser de cuatro grados diferentes, aunque la clasificación más útil desde el punto de vista clínico es la que se hace en función de la región del cuerpo dañada. En este sentido, cada uno de los siguientes tipos tiene una causa, unos síntomas y unas opciones de tratamiento concretas. Empecemos.
1. Úlceras gástricas
Las úlceras pépticas constituyen una de las enfermedades gastrointestinales más comunes y, dependiendo de si se generan en el estómago o en la parte superior del intestino delgado, estaremos ante úlceras gástricas o úlceras duodenales, respectivamente.
En este sentido, una úlcera gástrica –es una llaga abierta que se desarrolla en el revestimiento epitelial de las paredes del estómago–. Son especialmente molestas porque los jugos gástricos, que son muy ácidos, dañan a los tejidos más internos que quedan expuestos a ellos, pues no están diseñados para resistir la acidez como el tejido epitelial.
La causa más frecuente (a pesar de lo que se dice, ni el estrés ni la comida picante las provocan, solo empeoran los síntomas si ya las tenemos), aunque pueden desarrollarse como efecto secundario de determinados medicamentos antiinflamatorios (como el ibuprofeno) o por trastornos autoinmunes, es una infección por Helicobacter pylori.
