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¿Por qué Leonel otra vez ?

Por: Maximo Sanchez

El Dr. Leonel Fernández gobernó la República Dominicana durante tres períodos; dos consecutivos y uno anterior a estos, en el que enseñó a su partido y al pueblo dominicano, que otras fuerzas diferentes a las ya conocidas, podían dirigir con éxito los estamentos del Estado.

En agosto de 1996 juró por primera vez como Presidente de la República; gobernó durante sus primeros cuatro años, asombrando a propios y a foráneos; nadie se explicaba, cómo este joven con 44 años de edad y sin ninguna experiencia, podía dirigir con tanta destreza el mismo país que sus veteranos antecesores les había sido difícil gobernar.

A su salida del poder en agosto del 2000, dejaría impresa la siguiente frase: “Podrán decir muchas cosas de nosotros, pero jamás negar, que hicimos un gobierno decente”. Gobierno que sin dudas sentó las bases para su vuelta al solio presidencial en el año 2004.

La crónica a los siguientes 8 años de gobierno del Dr. Fernández, es materia de otros escritos; veamos ahora las razones por las que le vemos un tiempo políticamente favorable: Es la persona, habilitada en la presente constitución con más experiencia de estado y a la que amplios sectores económicos del país le depositan una gran confianza.

El Ex presidente, además de favorecer el accionar de la estructura económica ya existente durante sus mandatos, favoreció a la sombra de un crecimiento económico inusitado y sostenido, la aparición de un amplio sector de clase media que no soslaya en admitir, “que comenzó a nacer bajo los gobiernos de Leonel.”

Según sus enemigos, más de doce mil nuevos millonarios, fueron originados por las “políticas corruptas” de los gobiernos encabezados por el presidente Fernández; mientras que los sectores favorables, atribuyen el surgimiento de tantos nuevos negocios y nuevos ricos, al gran crecimiento económico, y a la confianza en el país que se experimentó en sus gobiernos.

Además de las razones sociales y económicas que favorecen el retorno del poderoso Líder, existe una muy importante, cuando se sopesa el contexto y las corrientes políticas que recorren Latinoamérica; hoy en las transferencias de poder de un partido a otro en forma democrática, cualquier político pasa de la cúspide del mando al banquillo de los acusados.

Esto así, porque las prácticas retraídas por los nuevos núcleos de políticos ascendentes, son de persecución y aniquilamiento de los antecesores mandantes; Latinoamérica desde Honduras hasta el Cono Sur acusa el mismo fenómeno, con ex presidentes perseguidos con acusaciones de corrupción; claramente enrumbadas a desacreditar sus gestiones.

Una parte importante de la oposición política, condicionará su apoyo a cualquier candidatura opositora en las próximas elecciones, a la entrega de las cabezas de quienes hoy ejercen el poder; así las cosas, los sectores enfrentados al interior del PLD, no les queda otro recurso que pactar la continuidad segura y constitucional que le ofrece Leonel Fernández.

El 2020 será el escenario electoral donde se decidirá el camino a seguir hasta el 2024; y el presidente Medina que ya no puede ser candidato una vez más, tiene que decidir, entre el camino sin riesgos que le aguarda con un ganador como el ex presidente Fernández, o favorecer un ensayo de delfín, que dejaría su liderazgo en entredicho en una parte de su partido.

La oposición afina sus mecanismos políticos; y sus estrategas saben muy bien la fuerza que tendrían que acumular, para enfrentar esa extraordinaria maquinaria electoral que reposa en el Partido de la Liberación Dominicana; la batalla del 2020 puede ser muy cerrada si los actores de oposición son consecuentes en su objetivo final.

En la pelea electoral del 20, los improvisados no tendrán oportunidad; será posiblemente, el último enfrentamiento de Titanes en el primer cuarto del siglo XXl.

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