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#OPINIÓN: Praxis de la investigación científica criminológica En pro de la política Criminal Dominicana

Es importante aclarar que al igual que otras disciplinas, la criminología habrá de determinarse por el contenido y la función que les sean asignados. Así las cosas, se pueden distinguir cuatro clases de criminología: científica, aplicada, académica y analítica. La criminología científica se integra por el grupo de conceptos, teorías, resultados y métodos referidos a la criminalidad como un fenómeno individual y social, al delincuente, la víctima, la sociedad, incluso el sistema penal.

La criminología aplicada se constituye por las aportaciones de la criminología científica y empírica, que puede estar creada por los especialistas del Derecho Penal, y que pueden ser aplicables por una política criminal, ya sea nueva o reformada, que necesite la aplicación de los conocimientos de la misma. La criminología académica es descriptiva y consta de la sistematización con el propósito de la enseñanza y diseminación del conocimiento de la criminología en general.

A través de ella podemos detectar, lo que ya se ha trabajado, pero también lo que falta por realizar. Finalmente, criminología analítica detecta si la política criminal y las demás ramas de la criminología se desempeñan de manera apropiada.

Asimismo, interviene entre las dos anteriores para el análisis y perfeccionamiento de la propia criminología. Ya hemos dicho anteriormente varios de los ámbitos que abarca la criminología, pero también tiene como finalidad el control social, porque se trata de una ciencia preventiva de la criminalidad, como conjunto de todos los hechos antisociales cometidos contra la colectividad. Jurídicamente, es el conjunto de infracciones de fuerte incidencia social cometidas contra el orden público.

Es de vital importancia para conseguir resultados eficaces es que la Política Criminal se apoye en la investigación criminológica, con el fin de que se propugnen programas de prevención de la delincuencia y de la reincidencia que vayan más allá de la intervención del Derecho Penal. Nos referimos, claro está, a la implementación de medidas sociales y/o educativas. En primer lugar, habrá que estudiar el fenómeno criminal que se pretende prevenir, incluyendo un análisis de las causas del delito. En una segunda fase será necesario analizar los mecanismos de prevención del delito. Todo este proceso se verá impregnado por una crítica de la normativa penal vigente, proponiendo nuevas reformas. Finalmente, se evaluará la política criminal para comprobar si es eficaz a la hora de prevenir la criminalidad.

En un Estado social y democrático de derecho se entiende que el delito no solo es un problema jurídico, sino que también es un problema social. Como decía Von Liszt: “La mejor política criminal es una buena política social”. Desde esta perspectiva, la política criminal utilizará políticas reactivas cuando la política social, a través de políticas proactivas, de promoción social, no haya funcionado.
En ese mismo orden; es preciso puntualizar algunas conceptualizaciones sobre prevención primaria, secundaria y terciaria, la primera, es orientada a la raíz de la problemática delictiva, la cual tiene como finalidad neutralizar sus causas antes de que sea manifestado. En tanto que la segunda, se traduce en actuaciones realizadas con grupos concretos, encaminados específicamente a prevenir el delito y reforzar la seguridad ciudadana y esta última, la terciaria, a diferencia de las dos antes mencionadas, es posterior a la comisión del delito, está dirigida a los penados, o sea, cuando ya existe una sentencia firme, o como suele decirse, que haya adquirido irrevocablemente la autoridad de la cosa juzgada.
Ahora bien; más que hablar de lo mismo, voy a citar a una de las lumbreras más connotadas, desde el enfoque neurocriminólogico, Luis Maya-Albiol, Polímata de origen español, un ser humano con gran sentido de promover un mundo mejor, con alto nivel de altruismo y promotor de la conducta prosocial, con la Neurocriminología positiva, ayudando a desarrollar el modelo biopsicosial, acuñado en el año 1977, por el psiquiatra estadounidense George L. Engel (1913-1999), lo focalizó como un modelo holístico y opuesto al modelo médico, porque consideraba que este último dejaba de lado los aspectos psicológicos y sociales de la psiquiatría.

Quizás coincidencia de la vida, en ese mismo año mi extinta madre, Ana Patria Mateo, me trajo al mundo, que curioso, no. Pero nada en esta vida sucede al azar, todo tiene un por qué? Es tan así, que desde el plano espiritual, también tiene su por qué? Es tiempo de que por primera vez se aplique el hacha a las raíces del crimen, o decirlo con palabras de este gran filósofo, politólogo, sociólogo, historiador, periodista, revolucionario y teórico, Friedrich Engels, a fin de suprimirlas por entero. Y precisamente, esos por qués, desde el punto de vista de la investigación criminológica, con sencillez y sin titubeos, nos queremos referir.

Pero para que el presente comentario, sea más clarificado y como buenos conocedores de la lectura comprensiva, quiero copiar este introito fragmentario del artículo La neurocriminología como disciplina aplicada emergente , escrito por Luis Moya-Albiol, Patricia Sariñana-González Sara Vitoria-Estruch, Ángel Romero-Martínez, Universidad de Valencia. Veamos: La neurocriminología persigue aplicar la metodología y las técnicas de estudio de las neurociencias para comprender, predecir, tratar e incluso prevenir la violencia y la criminalidad.

Los conocimientos neurocriminológicos podrían ser empleados tanto en la prevención como en el diagnóstico y el tratamiento de la violencia, así como en la estimación de la probabilidad de reincidencia. Aunque todo ello no está libre de cuestiones ético-legales, la neurociencia se está convirtiendo en una importante influencia en la comprensión y el estudio del comportamiento violento y criminal. En este contexto, la neurocriminología positiva se centra en los procesos positivos como la empatía, el altruismo, las emociones positivas y la conducta prosocial, entre otros.

Estos conocimientos, podrían ser utilizados en la elaboración de programas de prevención e intervención de la delincuencia. Ahora bien; No hay que ser un avezado, para saber que la violencia es un tema que también es competencia de salud pública, es tan así, que la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo ha externado, porque lo tienes incluido en su planificación estratégica 2012-2020. Que decimos con esto, si pretendemos, que responsabilizando al estado, país, fiscales, jueces, policías, políticos, demás involucrados en la seguridad nacional y preventiva estatal, aumentando las penas o reformando el sistema penitenciario dominicano.

En lo absoluto, esta última no es mala, pero mayormente eludimos nuestra responsabilidad, como ente multiplicador socialmente en acciones positivas, porque se nos hace más fácil culpar a otros. Hay que trabajar de forma integrada la prevención primaria, secundaria y terciaria, donde la primera debe ser la de mayor foco de atención. Es que todos y todas aunemos esfuerzos y focalizarlo desde el punto de vista integral, precisamente antes de que este germen nocivo se convierta incontrolable. Y quiero ser muy enfático, a las muertes de nuestras mujeres.

Pena, esto da mucha pena… y aquellos que quieren tomar la justicia por sus manos…también deja mucho que decir…Pero voy a mencionar a Luis Sapori, brasileño, especialista en seguridad pública, cree que el aumento de homicidios refleja una crisis de valores, afirmó que la gente “recurre a la fuerza bruta para lograr sus intereses” cuando pierde el respeto por las leyes de una sociedad civilizada.

Es lamentable estos casos que están sucediendo en la República Dominicana, nos estamos convirtiendo en un ser insensible e irracional, porque el valor humano cada día va en detrimento, tenemos que promover una cultura sobre la tolerancia. Que está pasando?. Por qué tantas violencia?, Hay que trabajar más afondo la conducta del ser humano, porque de ahí va a depender que tipo de personalidad tiene y entonces trabajar de manera integral, cualquier aspecto conductual.
Pero para ello; tenemos que realizar estudios cuantitativos, cualitativos y experimental, que sean demostrables y comprobables desde el enfoque de la Investigación científica criminológica; en tal virtud es preciso traer a colación Un estudio en el Reino Unido donde encontró un vínculo entre la delincuencia juvenil y las probabilidades de haber sufrido una lesión cerebral, dicha investigación con 197 jóvenes delincuentes reveló que cerca de la mitad de los participantes habían sufrido una lesión en el cerebro durante la infancia, una proporción tres veces mayor que en el resto de la población.
Los investigadores de la Universidad de Exeter, en Inglaterra, encontraron también una relación entre las heridas múltiples en la cabeza e incurrir en delitos más violentos. Los científicos creen que un mejor monitoreo de estas lesiones podría evitar que los jóvenes vuelvan a incurrir en la delincuencia. En la investigación, los 197 delincuentes de entre 11 y 19 años respondieron preguntas sobre su historial médico pasado, condenas, salud mental y uso de drogas.

También consideraron los efectos de un trauma cerebral junto con otros factores, como privaciones y falta de oportunidades, para determinar si una lesión cerebral en la niñez contribuyó a futuros actos de conducta criminal. Por lo que se hace imperioso que nuestro país, puedan también motorizar investigaciones científicas criminologicas al respecto, con la finalidad de darles respuestas fiables a la sociedad dominicana sobre estos hechos criminales que nos azotan actualmente de forma abismal.

Por esta razón hemos tenido la osadía de depositar el 19 de octubre 2020, dos (2) propuestas por ante la recepción del palacio presidencial de la Republica Dominicana, marcado con el código de registro: PR-E-2020-14873, enviadas el 20 de octubre del mismo año al despacho del señor Presidente Luis Abinader, donde funge como encargada la Licda. Lourdes Herrera. En qué consisten dichas propuestas?: Creación de la Dirección General Gubernamental de Investigación Criminológica y/o Procuraduría Especializada de Investigación Criminológica, en pro de la seguridad nacional, ciudadana y política criminal del Estado Dominicano, donde cualquier opción de las referidas propuestas darán respuestas científicas para la prevención de la violencia y hechos delictivos.

Porque esas posibles instituciones a crear, deberán estar integradas por, Criminólogos, expertos penitenciarios, Antropólogos, Abogados, Sociólogos, Psicólogos Clínico (preferiblemente especialistas en neuropsicología, psicología Criminal, Psicología Forense), Médicos especialistas en Psiquiatría, Neurología, Endocrinología, Biología, Bioquímica, Traumatología, Bioanálisis, Radiología, Farmacología, experto en musicoterapia, Especialista en Seguridad, trabajadores sociales, estadistas y cartógrafos, analistas, ingenieros en sistema y-o Software), asesores en Metodología de la Investigación y diseño de proyectos, economistas, entre otros afines, los cuales deben estar en constantes formación y capacitación en instituciones nacionales e internacionales afines a su profesión y respecto a su función.

Se hace imperioso, la creación de una de estas instituciones, porque recomendamos, la instalación del Laboratorio Científico de Investigación criminológica (LACICRI), donde se podrían desarrollar formación e investigación de tipo experimental, aplicada y útil, siempre en conexión permanente con la sociedad y desde el interior de la población penitenciaria sobre hechos criminógenos que lo requieran.

Antes de culminar las presentes líneas reflexivas, vamos a citar lo siguiente: Dios ha concedido a la humanidad la capacidad de investigar, está en nosotros, lograr que sea una herramienta para crear un mundo mejor y facilitar el bienestar integral de todos los seres humanos (Roberto Hernández Sampieri), en ese mismo tenor un científico murciano, de nombre Juan Carlos Espín, señala que un País no investiga por ser rico, es rico porque investiga. Gracias por leer este articulado, lluvias de bendiciones para usted, hoy mañana y siempre. Esperamos sus críticas constructivistas.

 

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