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Consultoría Interdisciplinaria en Desarrollo informa que Luis Abinader bajó cuatro puntos según la encuesta de los presidentes mejores valorados de Latinoamérica; pero sigue ocupando el segundo puesto

Santo Domingo. – Gran parte de Latinoamérica se encuentra sacudida como nunca antes por la segunda ola del coronavirus. Y con un importante repunte de infectados y muertes, y ante la aparición de nuevas cepas del virus, más contagiosas y dañinas, son varios los gobiernos que han tenido que restringir nuevamente las libertades de circulación, una medida impopular que afecta gravemente la economía.

Además, el continente ha quedado relegado en la distribución mundial de vacunas contra el covid-19, y en esa disputa cada gestión se pone a prueba a la hora de conseguir el tan preciado antídoto para iniciar, cuanto antes, la marcha de una ansiada ‘nueva normalidad’.

El Gobierno de El Salvador es el que mejor imagen tiene de toda América Latina respecto a la gestión de la pandemia.

El 98 % de los salvadoreños aprueba a nivel general la forma en que el gobierno del presidente Nayib Bukele ha abordado la emergencia sanitaria del coronavirus, de acuerdo a un trabajo de la encuestadora CID Gallup publicada en marzo.

En términos generales, Bukele encabeza el ránking de presidentes de Directorio Legislativo con 83 % de imagen positiva.

Por otro lado, el presidente dominicano, Luis Abinader, de República Dominicana tiene un (68 %) de aceptación, lo que lo convierte en el segundo mejor valorado.

“Informe sobre imagen e influencia presidencial en América Latina” en noviembre

En noviembre del año pasado, se realizó un “Informe sobre imagen e influencia presidencial en América Latina”, en el período septiembre-octubre, elaborado por la Fundación Directorio Legislativo.

En este, ambos mandatarios ocupaban la misma posición, pero con la salvedad de que Bukele tenía un 92 % de imagen positiva y Abinader, un 72 %.

A estos le seguían, el uruguayo Luis Lacalle Pou (58 %) y el mexicano Andrés Manuel López Obrador (54 %), entre otros.

La crisis socioeconómica que causa la pandemia arrastra hacia abajo la imagen de gobiernos que han sido ponderados por su exitoso plan de vacunación, como es el caso de Chile, mientras que en algunos países el descrédito por el Gobierno no logra ser apuntalado por el número de dosis aplicadas, tal como ocurre en una convulsionada Colombia.

López Obrador suma apoyo popular

Otro líder político que mantiene y aún supera el apoyo popular logrado en las elecciones que lo posicionaron en la Presidencia es el jefe de Estado mexicano, Andrés Manuel López Obrador.

Una encuesta del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) reveló en abril que López Obrador cuenta con un respaldo del 56 % de la ciudadanía, cifra que supera en tres puntos el porcentaje de votos cosechados en los comicios de 2018 (53 %).

A pesar de ser el cuarto país con más muertes por covid-19 en el mundo, con más 217.000 fallecidos, dos tercios de los mexicanos evalúan positivamente la campaña de vacunación que el Gobierno nacional está llevando a cabo para enfrentar la pandemia.

Hasta ahora, el 10 % de la ciudadanía ha recibido una primera aplicación.

La nueva ola del coronavirus pone a prueba la imagen de los líderes de América Latina

Chile: el descontento social

Pasado un año y dos meses desde que se detectó el primer caso de la enfermedad en América Latina, Chile, que logró avanzar como ningún otro de sus vecinos en la vacunación de sus habitantes –el 45 % de su población ha completado el proceso de inmunización–, mantiene en niveles bajos la popularidad de su presidente, Sebastián Piñera.

La gestión del mandatario tiene una aprobación del 9 %, un 74 % de rechazo y otro 15 % no aprueba ni desaprueba, según reveló una reciente encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP).

El presidente apenas pudo cosechar un 3 % de aprobación respecto de la última medición de la CEP, datada de enero de 2019, cuando, a cuatro meses del estallido social, alcanzó su mínimo histórico de 6 %.

La última acción de Piñera que reavivó la llama del descontento popular ocurrió la semana pasada. El líder de la coalición Chile Vamos recurrió al Tribunal Constitucional (TC) para intentar frenar el proyecto de tercer retiro del 10 % de fondos de pensiones (AFP), una medida de emergencia que tuvo por objetivo dar soporte al golpeado bolsillo de los chilenos. Piñera la promulgó a regañadientes tras la derrota en el TC y en el Congreso, donde el proyecto contó incluso con votos de su propio espacio.

La calle se había hecho sentir. Cuando Piñera anunció que recurriría al Tribunal Constitucional, hubo cacerolazos, protestas y varios incidentes, principalmente en la capital, Santiago. A pesar de que el tercer retiro ya es un hecho, el 61 % de los chilenos piensa que el jefe de Estado recurrió al TC para proteger las inversiones de las empresas de AFP en el sistema financiero, según una encuesta de Data Influye.

Argentina: la incidencia de las vacunas

En Argentina, que en las últimas semanas ha registrado cifras récord de contagios y fallecidos, tensionando la capacidad hospitalaria, la aprobación de la gestión del presidente Alberto Fernández frente a la pandemia está en su nivel más pobre. Un 45 % la ve positiva y un 50 % la considera mala.

Sin embargo, el apoyo crece de manera significativa entre las personas que recibieron al menos una dosis de las vacunas contra el coronavirus, segmento en el cual el 53 % tiene una valoración positiva, y 47 % negativa, según un estudio de Opinaia publicado por La Nación.

La expectativa del Gobierno por conseguir más vacunas y mejorar el ritmo del plan de inoculación, se ve a diario. Y más allá de las necesidades lógicas de superar esta segunda ola, la llegada de más antídotos ayuda a mejorar la imagen de su gestión, máxime teniendo en cuenta que en octubre habrá elecciones legislativas.

La semana pasada, el propio Alberto Fernández asistió al Aeropuerto de Ezeiza a recibir un vuelo proveniente de China, con un millón de dosis de la vacuna Sinopharm. Además, hace dos semanas el país se convirtió en el primero de América Latina en producir la vacuna Spuntik V contra el covid-19, que podría realizarse de forma masiva a partir de junio.

Ecuador: un fin de ciclo con baja aprobación

Ya en sus últimos días en el poder, Lenín Moreno dejará la Presidencia de Ecuador con un 8 % de respaldo popular, posicionándose en el último lugar del ránking de imagen presidencial de América Latina elaborado por la Fundación Directorio Legislativo.

En una nación sensiblemente polarizada entre correístas y anticorreístas, Moreno no genera simpatía en ninguno de los dos bandos.

Y el presidente electo, el banquero Guillermo Lasso, iniciará su mandato el próximo 24 de mayo con varios desafíos: superar la crisis económica, acelerar el proceso de vacunación –apenas un 3 % de la población está inmunizada– y reducir los contagios para recuperar el sistema hospitalario, que en algunas ciudades como Quito está con el 100 % de ocupación de camas en unidades de cuidados intensivos.

Todo esto, sin un respaldo claro de los ecuatorianos, dato que sobresale al observar que, en la primera vuelta de las elecciones, Lasso cosechó solamente el 32 % de los votos.

Duque, en su peor momento

En medio de un clima caliente tras siete jornadas consecutivas de protestas, que comenzaron con el proyecto de reforma tributaria, la aprobación del presidente Iván Duque se deteriora con fuerza y está en uno de sus peores momentos desde que inició su mandato, en agosto de 2018.

A un año de las próximas elecciones, solo un 33,1 % avala su gestión, según una encuesta de Invamer publicada por Valora Analítica. Sin poder resolver el problema de la creciente violencia, con inestabilidad fiscal y atravesando la “tercera ola” del coronavirus, Duque sufrió un derrumbe de casi 10 puntos respecto a la anterior medición —de noviembre de 2020—, cuando cosechó una aprobación del 43,6 %.

Actualmente, la desaprobación está en 63,2 %, mientras que en la anterior medición era de 51,9 %. En este caso, el desempeño del Gobierno en relación a la vacunación es destacable. Ya ha inoculado a más de 5 millones de personas y cuenta con las dosis suficientes para inmunizar a otros 4 millones en el mes de mayo.

Bolsonaro y el ‘fantasma’ de Lula

Tras pasar un año negando la pandemia, el presidente brasileño Jair Bolsonaro empieza a sufrir los efectos de una cuestionada administración de la salud.

En lo que va de 2021, la evaluación que la población hace de su Gobierno empeoró notablemente, ya que la valoración de ‘malo’ y ‘pésimo’ pasó de 40 % a 48 %, mientras que la calificación óptima y buena se redujo de 32 % a 27 %. Así lo demuestra el último sondeo de XP/Ipespe, realizado a finales de marzo.

En el mismo estudio, la consulta sobre la forma en que Bolsonaro está enfrentando la pandemia, la desaprobación pasó de 50 a 60 %, mientras que la aprobación viró de 40 a 33 %. Allí, el porcentaje de personas vacunadas con al menos una dosis alcanza al 14 % de la población.

La caída de la imagen del mandatario contrasta con la buena ‘performance’ del expresidente Luiz Inácio Lula Da Silva, quien ha recuperado la libertad y sus derechos políticos hace poco más de un mes, gracias a la anulación de sus condenas por presunta corrupción.

El líder del PT supera a Bolsonaro en intención de voto: alcanza el 29 % contra un 28 % del ultraderechista. Y la tendencia es favorable a Lula, ya que en el análisis anterior sumaba 25 % contra 27 % de Bolsonaro.

 

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