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Mexicanos pierden las esperanzas de hallar con vida a sus familiares bajo los escombros

México.- Los mexicanos pierden cada día más las esperanzas de hallar a sus familiares desaparecidos aún con vida debajo de los escombros dejados por el sismo de 6,8 que azotó la ciudad el pasado martes 19 de septiembre.

La desesperación se incrementa entre familiares que hasta hace poco albergaban la esperanza de rescates rápidos, en momentos en que las autoridades y voluntarios seguían por tercer día consecutivo la búsqueda de posibles sobrevivientes entre los escombros de edificios derruidos en la Ciudad de México.

Y a lo que muchos se habían aferrado como un ejemplo de un posible triunfo de la vida sobre la muerte resultó un caso de completa desinformación: la Secretaría de Marina anunció el jueves que no había ninguna niña atrapada entre los restos de una escuela colapsada en el sur de la capital, pese a que por dos días las autoridades se afanaron en una búsqueda desesperada por la supuesta menor que atrajo la atención dentro y fuera de México.

El mismo día, la Secretaría de Gobernación informó que la cifra total de fallecidos por el sismo de 7,1 que sacudió el centro de México se incrementó a 273, incluidos 137 en la capital. La dependencia informó en un comunicado que también hubo 73 muertos en Morelos, 43 en Puebla, 13 en el Estado de México, seis en Guerrero y uno en Oaxaca.

Más de 2.000 personas resultaron lesionadas y más de 50 personas fueron rescatadas sólo en la Ciudad de México, incluidas dos mujeres y un hombre que fueron sacados con vida la noche del miércoles de los restos de un edificio caído.

Aun así, la frustración crecía en momentos en que las labores de búsqueda se extendieron por tercer día.

Fuera de un edificio de oficinas colapsado en la colonia Roma Norte, en el centro de la capital, una lista de los rescatados colgaba entre dos árboles. Los familiares de los desaparecidos cotejaban los nombres con sus propias listas de quienes estaban ahí el día del sismo, más de dos docenas.

María del Carmen Fernández buscaba a su sobrino de 27 años, Iván Colín Fernández, quien trabajaba como contador en el edificio de siete pisos, el cual quedó completamente derruido.

Se quejó el jueves de que la última vez que la familia tuvo una actualización sobre las labores de búsqueda fue el miércoles por la noche, cuando las autoridades les dijeron que creían que unas 14 personas podrían estar vivas entre los escombros. Tres personas ya habían sido rescatadas desde el sismo.

“Que nos informen”, dijo Fernandez, mientras su hermana, la mamá del contador, lloraba. “Porque yo creo que eso es lo que más nos mata: la desesperación de que no sabemos nada”.

En las últimas horas surgieron rumores de que las autoridades buscaban usar maquinaria pesada, lo cual podría provocar nuevos derrumbes que afectarían a cualquier sobreviviente. “Se nos hace injusto, porque todavía hay gente viva adentro y no se vale”, dijo Fernández sobre esas versiones.

“Creo que deben de esperarse a sacar hasta el último”, añadió.

En un intento de disipar los rumores, el coordinador nacional de Protección Civil, Luis Felipe Puente, señaló en su cuenta de Twitter que ninguna autoridad estaba usando maquinaria pesara en las labores de búsqueda y rescate.

En el vecindario la Condesa, cercano al centro de la ciudad, vecinos caminaban con maletas en sus manos o en carritos de supermercados por la acera de un boulevard en el que un edificio de siete pisos colapsó y varios fueron desalojados debido a sus daños. Otros cargaban computadoras y televisores después de haber podido ingresar a sus viviendas por breves minutos para buscar sus documentos y parte de sus pertenencias.

La calle estaba cerrada al tránsito automovilístico y policías parados detrás de grandes vallas plásticas impedían que la gente pasara por allí. Sólo algunos residentes del área, las fuerzas de seguridad y voluntarios civiles con cascos podían circular. Gran parte de las aceras de los edificios estaban bordeadas por cintas rojas o amarillas que indicaban que el edificio de ese lugar estaba frágil o podía caerse.

 

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