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Todas las posibilidades de una segunda vuelta

Por: Ramón Núñez Ramírez

No hay que ser un experto politólogo, ni tampoco profeta, para percibir que con un escenario de tres fuerzas políticas y la rica experiencia que nos brinda la aritmética electoral y los procesos comiciales, el 2020 apunta a una segunda vuelta electoral y de producirse un triunfo en primera vuelta lo lograría el candidato puntero a lo largo de la campaña.

Hasta la modificación constitucional de 1994 la presidencia se ganaba por mayoría simple y esa reforma, fruto de una crisis post-electoral, entre otras, introdujo la figura del 50% más uno como umbral mínimo para triunfar en primera vuelta.

En 1996 el Dr. Peña Gómez obtuvo 45.9%, Leonel Fernández 38.9% y Jacinto Peynado apenas 15%, a pesar de la baja votación del PRSC fue necesaria la segunda vuelta con el triunfo de Leonel Fernández, con el apoyo del Dr. Balaguer, con 51.3% de los votos y el Dr. Peña Gómez 48.7%.
En las elecciones de 2000, Hipólito Mejía no pudo lograr el 50% más uno, quedó en 49.87%, Danilo Medina 24.94% y el Dr. Balaguer 24.60%; de nuevo el tripartidismo impidió una triunfo definitivo en primera vuelta, pero fue innecesaria la segunda, pues a pesar de que Medina intentó lograr el apoyo del Dr. Balaguer, este rechazó esa posibilidad.

En 2004, en medio de la crisis económica más severa en la historia democrática del país, Leonel Fernández ganó en primera vuelta con 57.11%, Hipólito Mejía derrotado en su intento de reelección con 35.74% y el candidato reformista, Eduardo Estrella, obtuvo 8.7%. Era el fin del tripartidismo.
En 2008 la Constitución permitía a Leonel Fernández reelegirse y ganó en primera vuelta con el 53.83% de los votos, Miguel Vargas por el PRD 40.40% y Amable Aristy Castro por el PRSC apenas 1.37%. Una excelente gestión de gobierno le dio un triunfo cómodo a Fernández.

En 2012 el presidente Fernández rehusó las insinuaciones de modificar la Constitución para reelegirse, aunque contaba con los legisladores y los niveles de simpatía para emprender esa aventura, sin embargo optó por apoyar al candidato Danilo Medina, quien arrancó la carrera con 30 puntos por debajo de Hipólito Mejía, pero un presidente Fernández lanzado a las campaña como si fuese candidato, como en su momento lo reconoció Medina cuando fue electo, permitió revertir los números y Danilo Medina obtuvo el triunfo con el 51.21% de los votos e Hipólito Mejía 46.95.

En 2016, a pesar de las fricciones internas, se mantuvo la unidad del partido y Danilo Medina obtuvo un cómodo triunfo con 61.74% frente a Luis Abinader que logró 34.96%; buena votación a pesar de que el PRM se fundó dos años antes, producto de una escisión del PRD. Los que salieron han logrado convertirse en el principal partido de oposición, mientras el PRD se ha convertido en un partido “bisagra”.

En 2020 tenemos un PRM fortalecido con Luis Abinader como líder indiscutible de esa organización, Leonel Fernández con el reconocido Partido Fuerza del Pueblo más el apoyo del PRSC y de una coalición de partidos cuya sumatoria de votos en las elecciones pasadas es mayor a las coaliciones que apoyan al PRM y al PLD que perdió fuerzas con la salida de Fernández y presenta un candidato con una serie de vulnerabilidades.

En conclusión, para un triunfo en primera vuelta Fernández o Castillo deberían desplomarse a unos niveles que no parecen factibles y en una segunda vuelta hay dos posibilidades: Abinader vs Leonel o Abinader vs Castillo, obviamente es difícil de predecir el triunfador, dependerá del que tenga más capacidad de sumar.

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